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lunes, 21 de noviembre de 2016

Egoísmo y pasión "cristianas"

 Mercado de Torrijos
Madrid

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El “hat-trick” de Cristiano Ronaldo en el Manzanares (conque nadie se baña dos veces en el mismo río, ¿eh?) vino a dar la razón a Javi Poves, un loco maravilloso (porque es un loco de verdad: la prueba del nueve es que regala su dinero) que cree que quien dice (como, por ejemplo, lo dice Zidane) que Ronaldo es el mejor del mundo es que tiene absorbido el cerebro.

    –Es un buen jugador, tiene mucha capacidad para hacer goles, pero… ¡de ahí a catalogarlo como el mejor!... Igual en ambición sí, pero hay otros a años luz de él.
  
Cuando Javi Poves “repudiaba el fútbol” (¡qué hermosa idea!) gustaba de ver al Barcelona, pero ahora vuelve a ver al Atlético, “porque se han dado cuenta de que tienen jugadores muy buenos y no todo es defender”. Es, precisamente, este Atlético el que lleva hecho el peor arranque liguero en la etapa de Simeone y al que Cristiano pulverizó con un “hat-trick” que puede rebajarse en las discusiones del bar con la cosa de que fue un rebote, y fue un penalti, y fue un remate de palomero. 

Pero es que, en Cristiano, lo que Javi Poves llama ambición no es más que egoísmo y pasión “cristianas”.

    –Pasión y egoísmo, he ahí, tengamos o no conciencia, el mecanismo de la vida –resume Haeckel en su “Historia de la creación”.

    ¡El mecanismo de la vida!

    Cristiano, pues, es, en el sentido que adivina Javi Poves, un portento de la Naturaleza, y su “hat-trick” del Manzanares fue descrito por Maxence Van der Meersch en “Cuerpos y almas”, novela-panfleto contra la medicina (premio de la Academia Francesa en el 43):

    –Las cerceris (avispas de los gorgojos) que, con sus tres aguijonazos, destruyen científicamente los tres centros nerviosos de los bupréstidos (escarabajos de la madera) y se los llevan para que, más tarde, sus larvas puedan consumir fresco el desgraciado insecto paralizado, escogiendo los bocados, tratando con una ciencia atroz los centros vitales, prolongando la vida hasta la última partícula de carne de su víctima.
  
A esta paralización llámase en las redes sociales “mannequin challenge”, y Cristiano es su estrella.
  
El arte del “mannequin challenge” se basa en el “¡Quieto todo el mundo!” de Tejero en la tribuna del Congreso, y un tuitero resumió la aplicación del “mannequin challenge” al fútbol en una imagen que hará entenderlo a todo el mundo:

    –Se ha puesto de moda algo que Íker estuvo haciendo y más de un@ callaba.
  
¿Cómo olvidar el “mannequin challenge” de Íker la noche del City en el Bernabéu, cuando Cristiano levantó el partido en el descuento y él permaneció tieso como la estatua de un rey godo en la plaza de Oriente? La prensa adicta al ikerismo dijo que si había un niño enfermo en Polonia que tenía en un sinvivir al portero, y también que si habían robado en la iglesia de Navalacruz, en Ávila, una talla de la Virgen que absorbía la devoción del fenómeno de Móstoles. ¡Pero sólo era un “mannequin challenge”!

    Claro, que, para “mannequin challenge” futbolero, el del Atlético en la clasificación de la Liga después del derbi.

    –Es que este año vamos por la Champions –se justifican.


COMO DEMONIOS

    A propósito de Rooney, bolinga en una concentración con Inglaterra (todo el mundo ha pensado en Gascoigne), el alemán Klopp, que entrena al Liverpool, ha reconocido que la sociedad no funciona en la realidad como la vendemos en la ficción (¡la ficción socialdemócrata!), y que “todas las leyendas que amamos y admiramos bebían como demonios y fumaban como locos”. En Madrid, en agosto y con dinero, Baden-Baden, dijo el marqués de la Valdavia. Pero ¿en Manchester, en noviembre y con dinero? “¡A beber, a beber!”, fue el grito de Gargantúa al salir del vientre materno. ¡Qué tiempos los de Rabelais, sin Twitter y sin Socialdemocracia! “Y ahora, Manuel Alvar”, dijo la presentadora, en otra ocasión, en un plató de TV donde también estaba Bryce Echenique, que saltó como un resorte: “¡Eso! ¡Todos al bar!”