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lunes, 28 de noviembre de 2016

Adeste, Fideles


 Théodore Monod



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El primer Valdanágoras de mi memoria es Menotti, que ganó un Mundial en Buenos Aires con el generalísimo Videla en el palco. Entonces Menotti se convirtió en un autor de frases hechas, es decir, en un sociólogo progre. Un día dijo: “¡Qué bonito levantarse en domingo y saber que por la tarde juega Maradona!”

    Ahora el fútbol mediático se juega en sábado, y la verdad es que tampoco está mal levantarse en sábado y enterarse de que Castro, el psicópata que destruyó tu vida y tu familia, ha mordido el anzuelo, y ves al Periodismo del Mundo Libre (incluida la TV con cargo al contribuyente español)… ¡llorando!, y a Maradona en Twitter contando que “Fidel fue mi segundo padre”.
    
La venganza es un plato que se sirve frío, y la mojama castrista ha tardado seis décadas en presentarse a la mesa del Señor, pero, como cantaba Chayito Valdez, ¡qué bonita es la venganza cuando Dios nos la concede! (“Cuando el destino”).

    Con esta alegría de volver a ver el mundo como si lo acabaran de inaugurar se asomó uno al partido del Bernabéu, donde la primera sorpresa fue comprobar que el marido de la  Pastor no tenía preparado un minuto de silencio (padrenuestro de la nada) por la desaparición del “dictador benéfico”, como le dice la prensa española más “engagé”, que poco tiene que envidiar de la americana, cuyos miembros siguen sin salir del apartamento de Leonard Bernstein donde Tom Wolfe los dejó haciendo el zombi cuando su memorable reportaje sobre “La izquierda exquisita”.
    
El partido fue feo, pero de ello no vamos a echar la culpa al Madrid, cuya obligación de hacerlo bonito empezó el otro día en el Manzanares, donde Cristiano fue saludado por Koke Resurrección con un “mariconsón” la mar de fidelista, y terminará el próximo día en el Campo Nuevo, con el previsible repaso de Zidane a Luis Enrique.
    
La obligación de jugar bonito en el Bernabéu era del Sporting, y lo hizo, si bien con la natural melancolía que podía adivinarse en los primeros planos del Pitu Abelardo, un hombre de la lucha de clases en un día tan triste para la lucha de clases. El resultado, por ser el esperado, fue lo de menos, y si Zidane no fuera Zidane hubiera podido decir:

    –Lo hemos intentado todo... menos el amor.
   
 Que fue lo que dijo Théodore Monod, el naturalista francés que consagró su elocuente vida a buscar una flor en el desierto africano de Zidane.

    Salvo conspiración de vestuario, peste bastante común en ese club, esta Liga la tiene ganada el Real Madrid, con jugadores ideales para repartirse los minutos. Zidane podría permitirse incluso el lujo de sortear la alineación, ¡la lotocracia futbolística!, cosa, por cierto, que en la política española, tan de vuelo de corral, proponen los acreditados arbitristas de Ciudadanos para nombrar… al presidente de la agencia Efe.

    ¿Quién ha nombrado al presidente de la agencia Efe? Los dados. ¿Quién ha alineado a Benzema? Los dados. Y quedas como Dios, sólo que Dios, nos tiene dicho Einstein, no juega a los dados. Dios, según Platón, sólo hace Geometría.


PSV Y PERIODISMO

    Directivos del PSV que perdió en Madrid con el Atlético denunciaron que periodistas españoles ofrecieron dinero a hinchas holandeses para que hicieran gamberradas en la capital. De confirmarse, estaríamos ante la americanización definitiva del periodismo español. En el periodismo americano, como se sabe, lo importante no es la noticia, sino el modo de obtenerla, y se mueven sumas ingentes en la producción/invención de noticias, que alcanzó su apoteosis durante la reciente campaña de las elecciones presidenciales, con todo el “establishment” obscenamente alineado con la Fundación Clinton. No es sorprendente que, en el gorigori por Fidel, sólo un periódico, el “Washington Post”, haya llamado por su nombre al “segundo padre” de Maradona: “Dictator”. Para el NYT de Slim es “Revolutionary”; para ABC News, “Revolutionary Icon”; y para LA Times, “Revolutionary Leader”. Hace un año, el escándalo fue que unos hinchas del PSV arrojaron monedas a los mendigos de la Plaza Mayor de Madrid. Céline cuenta que la broma de los campesinos franceses a los vagabundos era llenarles un monedero viejo con las tripas podridas de un pollo.