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sábado, 12 de noviembre de 2016

Derrota 0-2 ante el Mallorca, propiedad de otro magnate americano

Pinus Silvestris en Quintanar de la Sierra

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Durante los últimos quince días he estado ocupado en asuntos  que las personas corrientes de toda la vida tienen como importantes: la familia, la salud, la tierra de nuestros padres, que también es nuestra tierra... Enredado en disputa con el gran Paco sobre la diferencia entre retoños de pino pinaster y pino silvestre en medio de los pinares burgaleses nos enteramos que la civilización se hunde porque en América sólo votan los tontos y que todo iría mejor si allí votaran los periodistas europeos, que al parecer son los que de verdad saben de democracia.  Mi chico, que está puesto en la realidad americana y que distingue Luisiana de Alabama y  las Carolinas de Virginia, estuvo la noche del recuento en vela disfrutando con  la zozobra otoñal de los charlapuñaos de la cadena seis.
     
Ya en Córdoba he escuchado a la señora Clinton y al señor Obama los deseos para el nuevo presidente de los EE UU y compruebo que aún viven personas que saben lo que significa democracia y perder unas elecciones con cierta elegancia. Los charlatanes españoles hablan del voto de los tontos, del fascismo, del machismo y todas esas memeces que llevan repitiendo durante años y que vergonzosamente les da para vivir, mientras los rivales del presidente Trump, un señor al parecer riquísimo, se ofrecen para ayudarle y le desean éxitos que serán los éxitos de todos los americanos. ¡Oh, América y su democracia!

     La influencia del hombre más poderoso de la tierra no se ha sentido en el equipo de fútbol de Córdoba. Mejor, sí. Se ha sentido en el Mallorca, cuyo propietario viene de la NBA y a rebufo de la fortuna de los hombres ricos ha conseguido los tres puntos de El Arcángel gracias a un córner defendido por los cordobeses  con espíritu parvulario y a un contraataque que el lateral blanquiverde Cisma, con monumental caraja, impidió que fuera fuera de juego. Mereció ganar mi equipo. Por juego y ocasiones. Pero a Rodri se le ha roto la racha y el resto de los futbolistas, excepto Guille Donoso, al que el entrenador Oltra cambia por costumbre, está espeso y un tanto abotargado cuando pisa el área contraria.

    El Mallorca, muy regularcito y sin méritos dignos de mención ha ganado 0-2. Culio, Julio Domínguez y Julio Rodríguez forman un centro del campo de bastante prestigio, pero me ha parecido lento y afuncionariado. El delantero Brandon tiene cierta chispa -ha marcado el segundo gol- y Moutinho es mediapunta, en teoría de garantías. Los laterales, Company y Jan Oriol, han sufrido muchísimo, pero les ha sonreído la suerte con el descomunal trabajo del central Raíllo, otro cordobés al que se despreció en el B y tuvo que buscarse la vida en el Español. A Héctor Yuste lo he visto fallón y al portero Santamaría un mucho inseguro. Al entrenador Vázquez los tres puntos le han dado otra ú otras dos vidas y ha puesto al Mallorca, que antier olía a descenso, con los mismos puntos (18) que el Córdoba, hace dos jornadas en destacado puesto de ascenso, y es que en Segunda pasa como con los pinos. Parecen silvestres pero son pinaster.