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lunes, 21 de noviembre de 2016

1-1 en Miranda

Fran y Bernardo Cruz
Hermanos cordobeses en el exilio

Francisco Javier Gómez Izquierdo

         Habla en la cadena Gol un locutor entusiasta  que te  quita de la cabeza la sensación de estar convirtiéndote en un tipo raro, pues no deja de ser extraño preferir un Reus-Sevilla Atlético a un Valencia-Celta y que, además de ti, haya tipos que vean tus mismos partidos con espíritu tan alegre. Anoche soltó uno de esos datos que no se sabe a quién se le ocurre tomar en consideración: “El mes de noviembre no es propicio para el Córdoba”. Dijo el tío que de los noventaytantos partidos jugados en noviembre el Córdoba sólo había ganado 7 y que por tanto no nos debe sorprender la mala racha de nuestro equipo. Ocho partidos sin ganar.

    El recurso a la estadística nos deja sin argumentos a los que somos de letras, que opinamos conforme vemos y sin apuntes en un mundo en el que todo queda registrado. “Modric ha corrido seis kilómetros y 227 metros”, me dice Rafael y respondo que “..bueno, será así como dices..”, pero a mí se me queda el pase preciso, la carrera del lateral, el salto del 9, el achique del portero, el control, el gol... el fútbol de siempre... y la nefasta primera media hora del Córdoba en Miranda a la que el locutor buscaba explicación con el virus de noviembre es para enfadar al abonado cordobés, un poco harto de la indolencia de varios jugadores y del propio entrenador Oltra.
      
La noche temprana, la lluvia furiosa, el calorcito del brasero y el 1-0 evitable, además de la clase de dos fanáticos blanquiverdes, ayer rojillos, a los que el desprecio del amo del Córdoba les hizo ganarse el pan lejos de El Arcángel nos sumió minuto a minuto en una soporífera melancolía de la que espabilamos con el golazo de Juli, revolviéndose como el mejor de los delantero centros que puedan ustedes recordar.

     El dato más destacable del encuentro de anoche fue la presencia del zurdo Javi Hervás y el central Fran Cruz en el equipo burgalés. Dos cordobeses que uno se explica como no están jugando en Córdoba. Por Javi Hervás, el Sevilla pagó sus buenos dineros y se lo llevó de joven, pero el muchacho no ha tenido entrenadores que entiendan ese fútbol suyo inteligentísimo de poner el balón al espacio -al hueco decíamos antes-, de pasar sin mirar a lo Laudrup o de profundizar al primer toque. Ha estado dos o tres temporadas deambulando en tierras hostiles a sus virtudes y al final Carlos Terrazas, ese entrenador serio y formal, le ha hecho el jefe de un once humilde que sólo se salvará si revienta en el intento. Javi se lesionó poco antes del descanso. Su ausencia en la segunda parte fue aprovechada por el Córdoba que de dominado pasó a dominador, logrando el empate gracias a la obra de arte de Juli.

      Fran Cruz, el mayor de los Cruz y al que un servidor tanto animó de juvenil, también se las tuvo que ver con entrenadores que querían futbolistas hechos y por fín será con Carlos Terrazas -eso espero- con quien aprenda a ser un central fiable. Su hermano Bernardo -despedido ignominiosamente del club- , al que yo veía con menos calidad que Fran, ha tenido la fortuna de caer en buenas manos y es cosa de ver cómo manda la defensa del Sevilla Atlético. Resulta ridículo que el entrenador Oltra y el secretario Emilio Vega anden a la busca de un central que esté en el paro al que poder fichar. Suena Maínz, un señor mayor que al parecer aún está disponible.
     
Dejo constancia, porque así lo han manifestado a cualquier cordobés que les pregunte, que los dos hermanos Cruz estaban dispuestos a jugar en “su” Córdoba perdiendo dinero, pero cabezas hay en el club que entendieron el ascenso a Primera con muchos números apuntados. Tras el pitido final y con el 1-1 en el marcador de Anduva, ¡qué quieren que les diga!, me dio mucha alegría comprobar que Fran sigue siendo un gran tipo. Abrazaba a Pepillo el utillero como si fuera de la familia.