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lunes, 29 de marzo de 2010

CON EL TRAJE DE LUCES



(Con el último traje de Joselito se ha hecho una túnica
a la Virgen de la Esperanza.)

César González-Ruano

...Lo tuvo todo: la gloria del gitano, rumbo, dinero, el oído con música y el sueño con vela, la vida jaleada y un cortejo de llanto y laurel para su muerte. Pero él no pensaba en estas cosas, sino en esas sombras que uno ha pensado conmover, como un Cid ganador, hasta después de muerto. Cuando se sintió morir, cuando en la tarde bárbara y genial, áspera y enteriza de raza, cogió con sus manos, bajo el sol y el palio de los gritos de angustia aquel vaciado del cuerno que en desbordada masa le salía de sí mismo -araña de la muerte-, Joselito pudo aún decir "¡Ay madre...!" Mujeres... cosas de hombres. ¡Ay madre! ¿Fue una exclamación con la palabra hecha, fue el recuerdo de la madre misma, quién fue, en fin, aquella última mujer que él veía que le veía morirse a chorros entre la seda y el Sol de la tarde española? Los de Sevilla se lo dicen hoy llevando hasta allá la ofrenda del torero. No había más hermosa Señora en el redondo del mapa.