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viernes, 28 de abril de 2017

Guapas

 A pares

Por docenas

Francisco Javier Gómez Izquierdo

  Si es usted varón, persona pública o semipública y se atreve a hablar de chicas guapas puede meterse en un fregado morrocotudo. Si se alegra en demasía por la abundancia de bellas mujeres le tratarán de machista  rijoso; si las echa en falta, de pervertido exquisito; y si compara geografías de hermosuras le dirán que iguala a la mujer con las razas del ganado.
     
Gracias a Dios, uno no es personaje público, pero estoy expuesto a curiosas reacciones de personas insospechadas que llegan a Salmonetes... por farragosos vericuetos. ¿Pues no me ha dicho un casado con zamorana que cuántas chicas conozco de aquella tierra?
      
Que al hablar ayer de guapas pusiera a las cordobesas por encima de las zamoranas, palentinas o burgalesas no se ha de tomar a mal en Castilla, pues aunque hasta es posible que no haya cordobesa que supere en belleza a alguna de nuestras paisanas, es cuestión demostrada que la mayoría de las cordobesas son hermosas a rabiar; una evidencia que deja maravillados  a los visitantes de Despeñaperros arriba y un valor añadido que hace a Córdoba mucho más atractiva que la mayoría de las ciudades españolas. De Córdoba han salido mises de España y de la quinta de Eva Pedraza, un poner, las conozco mejor parecidas que ella. Su misma hermana, sin ir más lejos.
      
De todos modos, en tema de guapas admito que todo es relativo y guapea mucho más el buen humor con que cada cual se lo tome. Las guapas, los guapos y los que miran. O miramos. Precisamente ayer en el Teatro Principal de mi Burgos se eligió a la guapa de los sampedros que asoman. Creo que la reina de cada peña (blusa) oposita al título y las hay que lo son por turno, por simpáticas y algunas hasta por guapas.
      
El sorpresón y desconcierto del acto llegó cuando María Esther, la escogida como Reina Mayor, brilló por su ausencia y como el Reglamento dice -¡no somos mirados los burgaleses con el Reglamento!-, al parecer, que la elegida ha de estar presente en el lugar del nombramiento se pidió un receso en el Teatro para votar otra guapa, que resultó ser Laura Fernández de la Peña Recreativa Castellana, que viste blusa azulona y que me suena tiene la sede en el barrio del Crucero de San Julián.  María Esther, la bella ausente, dicen que es oftalmóloga y que anoche le tocaba guardia. A la amiga de Zamora le aseguro que el honroso detalle de tener siempre presente antes la obligación que la devoción  es mucho más castellano que andaluz y no por eso creo se deban molestar los cordobeses. ¿O sí?