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lunes, 24 de abril de 2017

De puente en Molinicos

 Plaza Mayor y Ayuntamiento de Molinicos

Molinicos, que no es poco

Francisco Javier Gómez Izquierdo

   Quedamos en que los días de las patrias españolas han quedado como puentes a los que la clase media debe honrar como merecen. Hoy acaba el puente de la nuestra, el de Castilla la Vieja y como todos nos hemos acomodado a los designios de las Juntas, los de la cuadrilla de Gamonal de toda la vida quedamos el viernes en el Mundo, que es un río, de la Castilla Nueva para comer, cenar, hablar de los hijos y sobre todo recordar los viejos tiempos. Aquellos que situaban los parajes tan empinados de la Sierra de Segura  en la región de Murcia. Murcia, dos: Albacete y Murcia.
     
El caso es que  hemos ido a parar a Molinicos, el surrealista pueblo en el que José Luis Cuerda rodó “Amanece que no es poco”. película que tanto ha hecho reír a tanta gente. Mi doña se parte cuando la anciana madre del negro se asusta en la escalera al toparse con el hijo.  Allí, en su Casa de la Cultura,  un bar donde no encontramos plagiadores de Faulkner pero sí a los hombres y mujeres más amables que usted pueda sospechar, vimos el Madrid-Barça presididos por una camiseta enmarcada de Iniesta, de la selección claro está, y con todo la parroquia vestida de blanco. Del Barça, Toño y un servidor, que aún no ha perdonado al Madrid la ruina en la que dejó al Burgos el aspirante a una presidencia que creyó iba a ser bendecido por Don Santiago Bernabéu si  regalaba a Juanito.
      
He llegado hace un rato a casa y no he visto periódicos ni tele, pero imagino que los críticos estarán de acuerdo en la espectacularidad del partido. Espectacular por su incertidumbre y sobresalientes acciones, sobre todo  las de ese fenómeno inigualable al que ya no hay adjetivos que le califiquen. No es del partido de quien quiero hablar, que para tal menester son innumerables los sabios, sino de la educación de los madridistas de Molinicos, entendidísimos correctores de las faltas del entrenador Zidane, al que incluso antes de comenzar el choque le reprocharon la alineación. Un joven con camiseta de Ronaldo apuntó que Bale no podía estar a tope. En el descanso recomendaba el cambio de Casemiro y con el 2-2 pedía practicidad y mantener el resultado. El joven pensaba como entrenador. Mendilibariano si se quiere, pero entrenador al fin. El entrenador Zidane tiene una fe ciega en su suerte y una sorprendente manera de corregir a sus hombres por lo que es seguro nunca tomará en cuenta las agudas observaciones de los aficionados de Molinicos.

      En el momento de abonar la cena de los ocho y tras cambiar impresiones con tanto merengue defraudado, entendimos la inclinación de José Luis Cuerda por el pueblo. Les parecerá tan surrealista como la película, pero tuvimos que decirle al tabernero que nos cobrara mas de lo que nos pidió, a lo que el hombre se negó orgulloso. Por hacerle gasto le pedimos unos cafés y unos chupitos. “ El café a euro y a los chupitos invita la casa..”. Nos fuimos convencidos de que gracias a Dios todavía hay personas que se conforman sólo con lo necesario.
       
Durante el partido llegó la cobertura a los aparatos de mi cuadrilla y por fin me enteré de que el Córdoba había empatado con el Mallorca. No supe si era bueno o malo, pero está claro que mejor hubiera sido ganar. Lo peor ha sido lo de El Plantío hoy,día festivo, elegido para uno de los derbys de la temporada. Burgos, 0; Cultural Leonesa, 3. Y es que no puede ser. El reino de León nunca ha mirado con buenos ojos a los castellanos. Nos emparejó la Transición pero está demostrado que en los días mas señalados nos traen los mayores disgustos.