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sábado, 16 de julio de 2016

Enemigo

Enemigo mío, de Wolfgang Petersen


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Supe de lo de Francia por este oportuno tuit de Gregorio Luri: “Pensando en Niza, leo en Donoso: ‘Los llamamos extraños porque no tenemos fuerza para llamarlos enemigos’.”
Luri debe de ser el último lector de Donoso, un colgante de Tous, si preguntamos a cualquiera de nuestros candidatos a presidir el gobierno. El penúltimo fue Carl Schmitt, cuya teoría central es la de amigo-enemigo.

En alemán, dice, enemigo (“freind”) está en relación con “fijan”, odiar, y significaría “el que odia”. La esencia de la existencia política de un pueblo estriba en decidir por sí mismo quién es el amigo y quién el enemigo.
La distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción amigo-enemigo.
La socialdemocracia intenta disolver el concepto de enemigo: por el lado de lo económico, en el de un competidor, y por el lado del espíritu, en el de un oponente en la discusión. Pero el enemigo no es cualquier adversario. Sólo es enemigo el enemigo “público”. Enemigo es, en suma, “hostis”, no “inimicus” en sentido amplio.

Como ocurre en muchas lenguas, la alemana no distingue entre “enemigos” privados y políticos, lo que da pie a malentendidos. La famosa frase evangélica “amad a vuestros enemigos” es en original “diligite inimicos vestros”, no “diligite hostes vestros”. Aquí no se habla, pues, del enemigo político.
En la pugna milenaria entre el cristianismo y el islam jamás se le ocurrió a cristiano alguno entregar Europa al islam en vez de defenderla de él por amor a los sarracenos. La cita bíblica no tiene que ver con la distinción política entre amigo y enemigo. Y desde luego no quiere decir que se deba amar a los enemigos del propio pueblo y apoyarles frente a éste.
“C’est la guerre!”, jura el pobre Hollande.
La guerra procede de la enemistad, ya que ésta es una negación óntica de un ser distinto. La guerra, concluye Schmitt, no es sino la realización extrema de la enemistad.