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martes, 19 de julio de 2016

El «enemigo» conoce la fecha de nuestra muerte

 Julien Freund

Negro futuro y Cándido presente

Jean Palette-Cazajus

Whitehead decía que toda la historia de la filosofía occidental consistía en notas al pie de los textos de Platón. Yo sólo quiero dejar unas breves notas al pie de «Enemigo»,  juicioso texto donde los haya de Ignacio Ruiz Quintano.

Julien Freund (1921-1993) era un alsaciano nacido en Colmar y como tal fue un mediador entre los pensamientos francés y alemán. Continuador de Carl Schmitt, fue su amigo hasta la muerte de éste, pese a «no sentirse del mismo bando», como le dijo una vez al  tortuoso y grande jurista. Él mismo se solía definir como «un liberal conservador insatisfecho». Profundamente antinazi, participó activamente en la Resistencia francesa. De aquella época data  un episodio que ayuda a valorar el personaje. Tras la muerte de un soldado alemán a manos de la Resistencia, los nazis cogieron a ocho rehenes para fusilarlos. Julien Freund se presentó ante la Kommandantur para sustituir a uno de ellos, padre de ocho hijos.

El 26 de Junio de 1965, Julien Freund  «sostenía», como se dice en francés, o sea leía, su tesis en la Sorbona. De tal tesis nacería «La esencia de lo político», su libro más significativo. En el tribunal estaba Jean Hyppolite, hegeliano salvífico donde los hubiere, que se dirigió al doctorando, más o menos en estos términos: «Si verdaderamente tiene Usted razón al definir la política como la discriminación entre amigo y enemigo, entonces sólo me queda retirarme del mundo y dedicarme a mis geranios».

Memorable fue la respuesta de Julien Freund : «Usted, Sr Hyppolite, como todos los pacifistas, piensa que es Usted el que designa al enemigo. Considera que basta con que nos neguemos a tener enemigo para no tenerlo. Pero al contrario, es el enemigo el que nos designa. Si él ha decidido que Usted era su enemigo, por más que Usted se dedique a tratarlo como un amigo, él no dejará de considerarlo como su enemigo y ni siquiera le dejará cuidar apaciblemente de sus macetas».

Pronto sabremos quienes estaban realmente detrás de la tentativa de golpe militar en Turquía. Por de pronto el resultado es que la Turquía de Erdogán, que es ya y será cada vez más el verdadero y peligroso «Estado Islámico», sale de la estúpida intentona con virginal y asombrosa patente de pureza democrática. En cierta ocasión, el nuevo Sultán quiso de alguna manera ratificar la tesis de Julien Freund : «Las mezquitas son nuestros cuarteles, las cúpulas son nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los creyentes nuestros soldados.»

Recip Erdogán es un discípulo de Yusef al-Qaradawi, el mufti que predica la conversión de los infieles mediante la predicación y la demografía. Daesh en el fondo sólo habrá sido un paréntesis patológico, una hábil cortina de humo que habrá logrado desviar nuestra atención del verdadero peligro. No puede haber civilización democrática sin demografía limitada y controlada, lo cual viene a decir, pacífica. Toda proliferación biológica de los humanos suscita impepinablemente primero la agresividad, después la catástrofe, al nivel de los recursos como al de las actividades neuronales.

En el horizonte 2050 seguirán siendo jóvenes los niños de hoy y Turquía, que ya ronda los 80 millones de habitantes, pasará de los 100 millones. Erdogán el Magnífico pedía todavía hace pocas semanas que las mujeres turcas pusieran su vientre al servicio de la multiplicación de los Creyentes con renovado entusiasmo. «Lo digo claramente (…) vamos a acrecentar nuestra descendencia. Que no nos hablen de contracepción, de planificación familiar. Ninguna familia musulmana puede tener semejante mentalidad. Nosotros seguiremos la vía indicada por Dios y nuestro querido Profeta». Y el nuevo Solimán remachaba el clavo el pasado 5 de Junio calificando a las mujeres sin descendencia de «incompletas».

Lo repito : toda demografía incontrolada, además de mostrar una hominización incompleta, solo puede ser interpretada como una declaración de guerra objetiva. Para dicho horizonte 2050, el mundo musulmán en conjunto triplicará las poblaciones democráticas o tendencialmente democráticas, las cuales coinciden esencialmente con el área cultural cristiana. En Francia, para fecha tan próxima, los musulmanes representarán, como mínimo, el 25 % de la población.

Decía Marcel Gauchet que el cristianismo era la religión que permitía librarse de la religión. Parece que el Islam, cierto Islam al menos, es la religión que permitirá librarse de las fatiguitas del raciocinio. Somos la única civilización en la Historia que habrá podido anticipar la fecha de su muerte. Dicho con el actual dialecto del consumo: conocemos nuestra fecha de caducidad. «On se console comme on peut».