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martes, 21 de julio de 2009

EL GITANO RUBIO

Aunque su nombre verdadero acaso sea Tascón Doña Pepa, esta casa celestial –del celeste imperio, que diría El Gallo– no tiene nombre en la puerta, ni falta que hace, pues todo el mundo en Cádiz la conoce como la casa de El Gitano Rubio, que se llama Antonio (en la imagen de arriba, despachando con su inigualable media verónica una fuente de jamón) y que presume, con motivo, de haberle ganado a los chinos a Luis Aragonés, el mismísimo Sabio de Hortaleza.

Quien no consiga imaginarse al cielo, que se pase por este rincón gaditano del Gitano Rubio.

–Yo –decía el padre Guepin, abad mitrado de Silos– me figuro al cielo como un eterno paseo, por los jardines del Paraíso, haciendo “respetuosas objeciones” al Ser Supremo: Señor, ¿qué objeto tenía el planeta Júpiter?...

Pero uno se refiere al cielo de los amigos del “embonpoint”. Al cielo de don Juan Lamarca, sin ir más lejos: el vozarrón de Caracol en el aire, y en la mesa, procedentes de la barra, que es el cuerno de la abundancia –¿qué mayor lujo, sino la abundancia, cabe en la mesa?– en el espectáculo más pagano que se pueda representar, como en una ensoñación, todos los tesoros del mar, más los guisos de cuchara, los huevos fritos en lecho de cebolla como recién salidos de la cocina de don Diego Velázquez, el jamón recién cortado... y, a todo esto, la felicidad, con toda la tarde por delante para pagar. No faltarán quienes piensen que les han sumado la fecha a la factura, pero esos no nos sirven para el plan.

En la calle del general Muñoz Arenilla, sin número, detrás del hotel de La Caleta, en la capital.