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miércoles, 23 de septiembre de 2020

Clases

 


Núcleo irradiador

Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Cuando parecía que con la lucha de sexos habíamos llegado a la sociedad sin género, como el euskera, la presidenta de Madrid, Ayuso, nos devuelve a las cavernas de la lucha de clases, separando a los ricos del barrio de la Conce de los pobres de la avenida de Daroca, como no se cansa de explicar Errejón (“¡aquí no pegamos los ojos!”) en la barra de la Wurli.
–Cuando la pasión antipolítica se apodera del ánimo social, los partidos estatales se constituyen en “conjunto de galopines o maniobreros electorales”, en “asambleas de pequeños intelectuales de provincia, que representan una selección al revés” –recuerda el único lector español de Gramsci, que cita “Pasado y Presente”, no “El Viejo Topo”.
No estamos ante la “hiperdemocracia” de Ortega en que la masa actúa sin ley imponiendo sus aspiraciones y sus gustos (las “masas” de Sol apenas dan para una tertulia), sino ante una performance de Marx visto por penenes que durante el confinamiento han tenido tiempo de preguntarse por qué, si Jesús tuvo la humildad de nacer en Belén pudiendo haber nacido en Bilbao, no iba a poder tener Marx la humildad de aparecerse en el Madrid de Ayuso pudiendo haberse aparecido en La Habana de los Castro, donde Marx hubiera tenido que vérselas con Agustín Aldana, un madero del materialismo dialéctico que se llamaba Pablo, pero se lo cambió a Agustín porque “consideraba Pablo afeminado”. Visto por Cabrera, era negro, flaco, alto, tuerto, sobreviviente a un disparo del 45 en la cabeza y, en su exilio mexicano, “stutntmen” (especialista en caer del caballo a galope) que presumía de haber sustituido a Robert Mitchum a caballo en “The Wonderful Country”.
Dejó de presumir –dice Cabrera– cuando yo le recordé que ese oeste había sido prohibido en Cuba porque sus villanos se llamaban los Hermanos Castro.
Todo, en fin, es cuestión de ingenio, del cual estos prograjos que dan la cencerrada en Sol parecen estar ayunos. Y es que, si algo hay clasista en este mundo, es el talento.