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viernes, 24 de mayo de 2019

Un jabalí

Herrera de Pisuerga


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Pablo Casado “no es un jabalí”, y por eso no contestó en el Congreso a los golpistas catalanes.
Ahora que no puede uno bajar tranquilamente a la calle la basura porque entre los cubos siempre hay algún jabalí moviéndose como entre las breñas, resulta que el Congreso es territorio libre de jabalíes, que tanto amenizaron las crónicas republicanas de Fernández Flórez en ABC.

Casado, pues, no es un jabalí. Es, sencillamente, un ruido. Truena el cañón de su promesa electoral del 155 y dispara un perdigoncito. El mismo perdigoncito que cuando promete la “repristinación” del 78 en lo que monda un cangrejo (animal totémico del liberalio hispánico) en una fonda de Herrera de Pisuerga.

En la República, media España llamaba “cavernícola” a la otra media, que respondía con el insulto de “jabalí”. A aquellas Cortes había que ir con pistola, como el socialista Prieto, o, al menos, con ese “traje anticornadas” que Roca Rey, con el quijote derecho al aire, ha lucido en Las Ventas, y que hubiera hecho las delicias de Cañabate.

–Entre nosotros, que todos somos unas fieras
Pero, en realidad, los jabalíes de la bancada radicalsocialista no pasaban de ser “jabalíes de bazar, de pega, de cartón-piedra”, si acaso un poco más gruñones que los que hoy despacha el Consenso, “falsos jabalíes moviendo apresuradamente sus jamones burgueses agujereados por la triquina”, en descripción de nuestro cronista, que rastreaba en los escaños al gran jabalí a cuya sombra, hozando entre sus cerdas para buscar el pezón del sustento espiritual, se revolviera, inofensivo aún, con la conmovedora gracia de la niñez, esa cría de jabalí aún no cuajada y que, desde luego, no ha cuajado en Casado.

Casado no es un jabalí. Casado es un liberalio centristante, esto es tornadizo y voltairo, que tiene un problema electoral.

En mis libros se intenta aclarar la historia entera de Roma, ¡nada menos!, al hilo del problema electoral –dijo Ortega a Cambó.
Los golpistas no podrían vivir más tranquilos.