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miércoles, 15 de mayo de 2019

Isidros

Centrismo isidril


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Buen día, hoy, San Isidro, patrono de Madrid, para la loa del paleto. Al Norte, los pastores, aldeanos: al Sur, los labriegos, paletos, seres benéficos, decía De la Serna, pues nadie quiere a Madrid como le quiere el paleto.
Al paleto que el día del Santo venía a Madrid y pagaba a los mangantes que le cobraban por la acera de sombra le decían “isidro”. En la calle ya no se ve, pero en la política no hay otra cosa: el centrista es el isidro del Régimen, que paga a la izquierda para que le deje ir por la sombra.
Es la eterna historia de la España contemporánea: alzar entre sol y sombra, entre el casino radical y el comité reaccionario, igualmente ibéricos, la inmensa masa de la clase media, y dar, mediante ella, a la política española, un contenido europeo –decía “La Vanguardia” para glosar el discurso de Ortega en Madrid (“Rectificación de la República”) destinado a inventar el centrismo, “idea de portera” con la que llevamos dando el tabarrón siglo y medio.

Una collera Azaña-Miguelito Maura: el centrismo orteguiano, una troupe de augustos que, “sólo con rasparse los residuos de un vocabulario extemporáneamente derechista”, organizarían… “la alegría de la República”. Y todo por lo que Baroja llama “influencia nefasta y disolvente de la generación del 98”:
¡Qué idea más cómica el pensar que una persona, por haber leído “Paz en la guerra” de Unamuno, “La voluntad” de Azorín o “Flor de santidad” de Valle, vaya a salir a la calle a andar a tiros! Es una idea de portera. Lo único que ha influido últimamente en la política, principalmente por su forma literaria, ha sido la obra de Ortega y Gasset en la ideología del fascismo español.
El isidro o centrista político se dice liberal, pero el liberalismo, y bien lo vio Gerald Brenan, fracasó en España por la sencilla razón de que el español es anticapitalista y poco dado a competir en la ganancia (de ahí la mala prensa de Amancio Ortega).
–Los españoles se sienten felices cobijados en empleos del Estado.