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domingo, 26 de mayo de 2019

Márquez & Moore. San Isidro'19. Qué Pedraza tienen estos Yeltes, con cogida de Leal y grito de "¡Vamos, Octavio!"


Crónica de José Ramón Márquez
Fotos de Andrew Moore

Es un toro que no admite que haya mucha gente en el ruedo
Luis Uranga

Se ruega no reproducir sin citar procedencia
[Salmonetes ya no nos quedan]


Un lienzo vuelto, una última voz -toro-,

un gesto esquivo, un golpe seco, un grito, 

y un arroyo de sangre -arenas de oro- que se lleva -ay, espuma-
 a Joselito
G.D.

José Ramón Márquez

Jornada de reflexión la del 25 de mayo, y también jornada de reflexión taurina a la vista de las cosas que van pasando, que lo primero es ponernos a reflexionar sobre el contenido de unas atolondradas palabras del ganadero don Juan Pedro Domecq Morenés recogidas por uno de los habituales medios de propaganda según las cuales el sexto de sus toros de anteayer, fue un toro “muy bravo”, que a saber qué es lo que este buen señor entenderá por bravo o que lo mismo él lo que quería decir es que su toro estuvo haciendo el barbo y el becario no llegó a captar la sutileza. Y más reflexiones, como por ejemplo la de los 25 centímetros de cornada, un tabaco en toda regla el de hoy a Juan Leal y el hombre con la nalga al aire sin pantys, sin armadura, a pelo, y el otro día un palizón con campaneo a Roca que se salda con una taleguilla hecha añicos, cinco centímetros de herida y una carrera en el panty, que sacaron la foto y todo lo ratificaron, además, los de la “prensa seria”. Y más reflexiones, que te vienes a ver la de Pedraza con la mente puesta en aquel corridón de Azpeitia y lo que te sale de los chiqueros es la continuación de los juampedros de ayer, con algo más de chispa, con algo más de fuerza, con más amor por acometer al caballo, pero que aquello no era ni por asomo lo que uno venía buscando. La cosa quedó más bien en Peñazo de Yeltes, como dice el aficionado A. Y más reflexiones, que una jornada de reflexión da para mucho: hay que ver, si nos llegan a decir hace un mes que Chacón y Cortés iban a pegar el mitin que han pegado -además de que está prohibido de manera taxativa por la vigente legislación electoral- teniendo enfrente la más que potable corrida del Peñazo, que no se comía a nadie y que ofreció netas oportunidades a estos dos toreros que, cada uno a su manera, habían conseguido poner una semillita en el pétreo corazoncito de la afición. Chacón cantó su tema ya en la de Victorino del Domingo de Ramos y Cortés no ha querido dejar pasar la ocasión de acompañarle en el dueto de la ruina. Pierden cotización ambos tras lo de hoy. Y más reflexiones, que no sea por reflexiones, que uno se hace cruces con lo del bache en el que metieron a El Cid a empellones entre unos de Toledo, un jefe de sección y otra gentucilla, y aquí nadie tiene arrestos para ponerse a hablar ya de una vez de la sima abisal, de la Fosa de las Marianas, en la que se encuentra metido el Julián de San Blas, aunque indulte a una especie de ovejita Lucera en Jerez, como si eso fuese algo.

Desde los campos helmánticos envió la razón social PREZ 88, S.L. cinco galanes para ver de dar el campanazo en los madriles, que hace ya tres años que no venían, tras el fiasco que mandaron a la corrida de la prensa del año 15. En aquella corrida la estrella fue un coloradito de condición perruna y servil llamado Holandero, y se ve que los propietarios han debido comprender que ése es el camino que deben transitar, por lo que para hoy, en su retorno, pusieron cinco tazas de colorado y una de castaño, que vendría de prueba, como aquél que dice a cala y a cata. Luego, a lo largo del año nos hincharemos a ver que han echado una porción de corridones en no sé qué sitios de la Francia torista y lo mismo es hasta verdad, porque es posible que los ganaderos manden a cada sitio en función de lo que cobran y si en Madrid los dineros son menguados, no por cicatería de Domb el del Bombo, sino porque traerse a Julián le ha costado la hijuela y le ha dejado las arcas exhaustas, pues entonces ellos mandan lo que se les va quedando: los cinco colorados y el castaño y apañaos con eso, que es lo que hay.

La cosa es que ver al primer Pedraza salir gateando de la segunda de las varas que le puso Santiago Pérez ya nos puso amoscados sobre lo que echaron al camión el otro día en el partido judicial de Ciudad Rodrigo con destino a Las Ventas. Lo de su patente falta de fuerzas, de poder, unido a su condición tonta acabaron de confirmar que la cosa no venía en el registro que nos esperábamos. Y eso que el pobre se empleó en varas. El animal se llamaba Dudanana, y su número herrado a fuego, el 21. La cosa pintó aún peor cuando salió el cacho feo del segundo, Portadito, número 15, una especie de vaco estrecho de sienes, sin el más mínimo asomo de remate. El pobre se justificó frente a Juan Francisco Peña y su mascota de faldones en dos buenos puyazos, empujando con brío en el primero de ellos y eso nos hizo olvidar la cosa antiestética de su anatomía; luego fue apto para la muleta hasta que se aburrió de recibir tantos y tantos pases sin ton ni son. El tercero, número 19, Portador, tenía bonitas hechuras y fue el mejor de los seis. Acudió con viveza a la primera llamada de Vicente González y con prontitud a la segunda, sin establecer una pelea épica y luego llega en condiciones a la cosa de la muleta. La cogida de Juan Leal es más achacable al propio torero que a las condiciones del toro. El cuarto de la tarde entró en dirección al arre en el que iba subido Juan Melgar directamente desde el capote de Chacón. Melgar se hizo con él defendiendo la verticalidad de él y de su cabalgadura, en la segunda entrada el toro fue pronto y dejó que Melgar trabajase en él sin estorbarle. Este era Bello, número 53. A continuación Pórtico, número 24, que es el que menos cumplió en la cosa de las varas, se dejó pegar y recibió poco castigo lo cual no fue obstáculo para que en algún momento le viésemos tirado por el piso de Plaza. Era este, acaso a causa de su debilidad, un poco descompuesto en sus modos, y sea por lo que sea se fue viniendo arriba y poniéndose más dificultoso. Y ya, con una buena parte de los espectadores en franca huida, apareció al fin el castaño, Miralto, número 7, que acudió al penco de Daniel López Candel desde una buena distancia al primer encuentro y desde más lejos al segundo sin atisbo de codicia y para dejarse hacer sin quejarse. Otro toro que no se comía a nadie.

Bueno, pues sucintamente, he ahí la cosa de los de Pedraza que, la verdad sea dicha, no fue ni mucho menos como para montar una mascletá. Pero es que lo de los coletudos también tiene su miga.
Para el sábado de reflexión se vinieron a Las Ventas Octavio Chacón, Javier Cortés y Juan Leal, quien por cierto toreó la Corrida de la Prensa del año 15, la anterior de Pedraza en los madriles, como decíamos más arriba.

Octavio Chacón presentó de nuevo su soltura con el capote y sus carencias muleteras. Nada nuevo. En su primero se dedicó a la cosa de la carrerita, a la del “aquí va a ser”, a la del “esta vez sí”, y lo que puso ante los ojos de la cátedra fue el cansino catálogo de mala colocación y peor remate sin dejar un solo muletazo que reseñar en una faena extremadamente larga, o lo mismo no lo fue, pero se hizo muy larga. Se queda en la cara al matar y se lleva un susto y luego se vuelve a quedar en la cara pero clavando el estoque. En su segundo, el toro le puede en el saludo con el capote, literalmente se le come. Cuando va a comenzar la faena de muleta una voz surge de detrás:

-¡Vamos, Octavio!

Y eso, vamos a ver a dónde vamos, Octavio, que visto lo visto es a dar un catálogo de pases desprovistos de alma con los cuales no acaba de conseguir que llegue a arrancar la faena, que siempre se encuentra como en un permanente inicio. El toro sirve pero el torero está francamente mal practicando un trasteo inane y sin finalidad aparente. Luego, con la idea de levantar un poco los ánimos, al hombre no se le ocurre otra cosa que dar el invertido, sin ton ni son y sin gran éxito. La verdad es que no se puede estar peor. Cobra un pinchazo y luego una estocada entera y eficaz en la suerte contraria. En su tercero, el que no pudo matar Juan Leal, vuelve Chacón a recuperar el tono con el capote haciéndose con el toro, primero cediendo hacia adentro para después llevarlo con poder y torería hacia los medios. Con este sexto de la tarde vuelve a dar en su faena de muleta una pobre impresión, sin sitio ni claridad de ideas y cuando realiza lo mejor de toda la tarde, unos buenos naturales de uno en uno al final de la faena, ya nadie parecía estar haciéndole caso. Puso punto final al asunto con un pinchazo, una estocada y un golpe de verduguillo.

Javier Cortés seguramente no quería sumirnos en la decepción, pero lo consiguió perfectamente. En su primero va más el toro que el torero, que está como agarrotado y no se da cuenta de que lo que está poniendo en marcha simplemente no funciona, que echar la pata atrás no es su camino, pero él se mantiene en eso. Luego recibe palmas en una serie al natural, por el mejor pitón del toro, y la siguiente ya le sale trompicada con lo que vuelve a la derecha y al cansino desgranar pases de nula expresión, sin colocación ni gracia. La faena empezó en el 7 y la cosa del morituri se sustancia en chiqueros a base de un pinchazo hondo y bajo echándose fuera, un pinchazo sin soltar, otro igual y una estocada entera y baja. En su segundo, el toro se viene arriba y Cortés no es capaz de estar a su altura, que el toro le sobrepasa. Se cae y el toro no hace por él y Cortés ahí sigue porfiando y sin darse cuenta de que los cuatro pases que ha dado se los ha dado solo el toro. Acaba con el Pedraza de una estocada chalequera, un pinchazo dirigido al mismo sitio, otro más arriba y una estocada entera y baja. A ver si la próxima vuelve con esos atisbos de pureza y personalidad que nos hicieron fijarnos en él y deja de escuchar las palabras ofidias, que se ve que alguien por ahí le está engañando vilmente.

Y Juan Leal, que sólo mató al primero por cogida fuerte. Y aquí hay que reseñar que un tío con una cornada en salva sea la parte de 25 centímetros que se empeña en acabar su faena es la prueba evidente de que muchos de los que se visten de torero están hechos de un material distinto del de los demás mortales, los que por un uñero se pillan una baja laboral de tres semanas. Como muestra de su disposición, Leal principió su faena en los medios de rodillas. Después, una vez de pie, la cosa cambió y Leal optó por irse hacia el tercio del 6 a intentar una tauromaquia de arrimón, de parón y medios pases hasta que el toro le coge, y se nota que lleva la cornada, pero él remata su obra hecha más sobre la base del valor que sobre lo que es el toreo propiamente dicho, recibiendo el aplauso de las gentes que aprecian su acción. Cuando deja una estocada entera y efectiva le piden la oreja, oreja muy generosa, oreja del pecunia doloris, y don Orejas saca el trozo de tela blanco, faltaría más.

El mayor ridículo de la tarde ha correspondido a los benhures de la mula que por tres veces han salido de naja tras de los burdéganos sin haber enganchado al toro.

Manuel de los Reyes, de azul rey y azabache puso banderillas al estilo de Fernando Sánchez, que ya ha creado escuela, con aplomo y suficiencia y no quiso salir a por la ovación en señal de respeto a su matador que, en esos momentos, estaba siendo intervenido en la enfermería.



Andrew Moore

Parte Médico:
Juan Leal fue intervenido en la enfermería de la plaza de «una cornada
 en la región perianal con una trayectoria de 25 centímetros hacia arriba
 que contusiona el sacro-coxis, con posible fractura del mismo y con orificio
 de salida en región glútea superior izquierda. Exploración recto anal
 sin evidencia de lesión. Pronóstico grave».

Juan Leal, de marfil y oro
Estocada en dos tiempos. Aviso (oreja)

tauromaquia de arrimón, de parón y medios pases hasta que el toro le coge,
 y se nota que lleva la cornada, pero él remata su obra hecha más
 sobre la base del valor que sobre lo que es el toreo propiamente dicho

 aquí hay que reseñar que un tío con una cornada en salva sea la parte
 de 25 centímetros que se empeña en acabar su faena es la prueba evidente
 de que muchos de los que se visten de torero están hechos de
 un material distinto del de los demás mortales

oreja del pecunia doloris

Octavio Chacón, de verde manzana y oro
Pinchazo y estocada (silencio)
Pinchazo y buena estocada (palmas)
Pinchazo, estocada y descabello. Aviso (palmas de despedida)

Chacón presentó de nuevo su soltura con el capote y sus carencias muleteras
Nada nuevo

Padre toro, desgarra en mil jirones
las banderas del aire y borbotones,
fulmina y tala, abrasa y carboniza,
revuelve paraísos con avernos,
y encuna este poema de ceniza
y de gloria en la rima de tus cuernos
G.D.

lo que puso ante los ojos de la cátedra fue el cansino catálogo
 de mala colocación y peor remate sin dejar un solo muletazo que reseñar

cuando va a comenzar la faena de muleta una voz surge de detrás:
-¡Vamos, Octavio!

cuando realiza lo mejor de toda la tarde, unos buenos naturales
 de uno en uno al final de la faena, ya nadie parecía estar haciéndole caso

Javier Cortés, de blanco y oro
Tres pinchazos y estocada caída. Aviso (silencio)
Cuatro pinchazos y estocada. Aviso (silencio)

Cortés seguramente no quería sumirnos en la decepción,
 pero lo consiguió perfectamente

a ver si la próxima vuelve con esos atisbos de pureza y personalidad 
que nos hicieron fijarnos en él y deja de escuchar las palabras ofidias,
 que se ve que alguien por ahí le está engañando vilmente

 vienes a ver la de Pedraza con la mente puesta en aquel
 corridón de Azpeitia y lo que te sale de los chiqueros es
 la continuación de los juampedros de ayer, con algo más
 de chispa, con algo más de fuerza, con más amor
 por acometer al caballo, pero que aquello no era ni
 por asomo lo que uno venía buscando

Cara del zambombo de Castraz al descubrir que los titulares de la Prensa Seria estaban ausentes,
 por lo que toda la lírica de garrafón que hoy sirvan a sus lectores será del chino de la esquina,
 con lo cual eso que salen ganando

Luz hiriente y las voces, las cornetas;
las banderas liadas por el viento
F.V.

Guernica con plumero de drag queen al fondo
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Se ruega no reproducir sin citar procedencia
[Salmonetes ya no nos quedan]