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lunes, 16 de enero de 2017

En Gerona, otra derrota. 2-0

África donde se está jugando su Copa de fútbol,
 ayer tarde desde el paseo marítimo de Barbate

Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Tengo asumido que el extraordinario invento de la tarjeta para ver el fútbol allá donde fueres  del que disfrutamos dos años con el canal GOL se nos va a resistir por las fenicias conciencias de los amos del fútbol. Era un método estupendo para el aficionado al que no le incomodaba ir, en pleno mayo un poner, a la comunión del sobrino a Ciudad Real. Este fin de semana y después de los antecedentes de la Copa todos sabíamos que “el partido” se jugaba en el Pizjuán, pero a un servidor el acontecimiento le ha pillado fuera de Córdoba, en domicilio con tele, pero sin fútbol de pago y con el cuerpo un poco cortado para pasearlo por los bares de Barbate. Me acomodé pues, junto al brasero a ver el Gerona-Córdoba con los locutores de Radio Nacional montados en mi oreja.
    
En Gerona pasó lo previsto. Lo que nos van a hacer todos los entrenadores de 2ª. En Salmonetes... ya lo anticipé el otro día. El equipo es un libro abierto y sus carencias, por evidentes, empiezan a ser escandalosas. Primer tiempo contemporizador, como se decía antes, y un segundo de fuerte presión en nuestro campo buscando el error, que seguro se ha de producir, de nuestros defensas. Si añadimos que el entrenador Carrión, de modo incomprensible, se ha inclinado por centrocampistas débiles físicamente y sin sentido del repliegue -a la jugada del 2-0 se la adivina, se lo anticipé a mi doña, el gol diez segundos antes de que éste se produzca- el camino hasta el final de liga se adivina más que problemático. No entiendo la infinita confianza del míster en el mediocentro del B, Esteve, y en el ¿interior? Borja Domínguez, del que el vulgo  alaba su “pisar la bola”. ¿Por qué no seguir con Javi Galán y el centrador Guille Donoso, relegado éste sin deméritos a la vista? El míster sabrá, pero está claro que el fútbol lo vemos cada cual a nuestro modo.
     
El Gerona ya merece ascender a Primera  y creo que lo va a conseguir directamente. Sin jugar el play off, esa mala bruja, y no es disculpa fácil, que se ha cebado con el equipo catalán las dos últimas temporadas. Este año, toca. El equipo es apañado. Fiable sin estridencias. Esculpido a disgustos y con humildad artesana. ¡Eso es! Equipo artesanal el de Pablo Machín, un entrenador que como dijo S. Ginés, tiene cara de bueno y lo es.

    Con Bono en la Copa de África, de portero sale René, un gaditano de El Bosque que lleva una década padeciendo la 2ªB. El lateral Ramalho, primer negro del Athletic de Bilbao, y el carrilero Cifuentes, el primer barbudo a la moderna del fútbol español, ambos diestros, son amos y señores en las bandas ayudados por el eficiente Granell en la izquierda y el sacrificado Aday a la derecha. Mi jugador favorito y que merece estar en Primera es Pere Pons, aunque quizás el de más clase sea Borja García, que prosperó con el Córdoba de Paco, pero lleva cinco años plantado y como a la espera. Los centrales Alcalá y Juanpe son altos y contundentes, pero, a mi parecer, no transmiten solvencia. Sandaza es el goleador preceptivo en la categoría: valiente al choque, molestón como abejorro y sacrificado hasta echar el hígado por la boca. Longo sustituye siempre al cansado Sandaza. A mí no me convence, pero cuela goles importantes.
     
Perdimos 2-0 con todo merecimiento. No me dio tiempo a lamentaciones, porque los locutores de Radio Nacional transmitían enloquecidos la emoción del Sánchez Pizjuán, uno de los estadios donde los futbolistas son más que si fueran familia. ¡Buen entrenador Sampaoli, sí señor! Además de excelente estratega, Sampaoli transmite casta, genio y voluntad a toneladas y es que a mí me da que Monchi huele, como si de una berrea se tratara, el momento idóneo para fichar a determinados entrenadores. Para contratar a tipos a punto dar lo mejor de sí mismos. Pasó con Caparrós, irreconocible últimamente, con Juande, que ganó mas dinero fuera del Sevilla pero no mas prestigio, con Émery, al que yo le sigo teniendo una fe ciega....y ahora Sampaoli, empeñado en dar tanto o más que hablar que sus predecesores.