martes, 27 de junio de 2023

No inglés


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Ahora que Feijoo iba a ponerse a estudiar inglés, va Sánchez y le deja sin agenda para las clases al convocar elecciones. Mas como en el Estado de Partidos todo es mentira menos lo malo, me da que a Feijoo le pasa con el inglés lo que a los monos de Borges con el lenguaje en general.


    Borges creía que los monos pueden hablar, pero que han resuelto no hacerlo para que no los pongan a trabajar. Y uno está tentado de creer que Feijoo chanela el inglés, pero que lo niega para que no lo nombren secretario de la Otan, cuyo lema es una frase que Salustio pone en boca de Catón cuando éste acomete en el Senado a los conjurados de Catilina: “Animus in consulendo liber”. Algo así como “espíritu libre en sus decisiones” o “espíritu libre para deliberar”, que es lo primero que a uno le sugiere la hojalatería en la pechera del generalón Milley (el que dijo a los chinos que los avisaría, en el caso de que Trump ordenara atacarlos), a cuyo lado el medallero de Eisenhower recuerda al de un pobre cabo primero en la Usba de Castrillo del Val, Burgos.


    Hace bien Feijoo, pues, en no hablar inglés. Ni inglés ni, ya puestos, español, que él llama castellano (“yo en Galicia nunca me he ‘expresao’ en público en castellano”), y eso que es paisano de Darío Villanueva, el que siendo director de la Academia organizó, ¡en Burgos!, una “rave” de culteros para poner “en negro sobre blanco” la “problematicidad” del español… ¡con Trump!, cuando lo del muro:


    –¡Pero lo grave para el español es que Trump anuncia un muro con México!

 
    México, la cuna de Juan Soriano, que cuando presentó en casa a una amiga española (“se llama Paloma y es catalana”), hija de exiliados, la mamá del pintor contestó:


    –¡Qué lástima! Tan joven, y ya catalana...


    Por otro lado, Cabrera Infante tiene contado que en Cuba, donde se habla un español muy superior al de Villanueva, los hijos o nietos de esclavos padecían raras aspiraciones peninsulares y solían exclamar a la hora de la siesta: “¡Ah, quién fuera blanco aunque fuera catalán!” Lo cuenta en un soberano artículo titulado, precisamente, “El español no es una lengua muerta”, como en España pretende toda la clase política porque les va en el sueldo, que queda la mar de volteriano (el sueldo y el odio al español). En el artículo se despacha Cabrera contra los “borborigmos de Borges”, cuya lengua natural, mal que le pesara, era el español y no el inglés, su idioma ideal.


    –Borges habla, no sin razón, de que un sinónimo es la intención de cambiar de idea con sólo cambiar el sonido. Lo achaca al español y a los españoles, pero esa pretensión ocurre en otros idiomas.


    Ahí está Feijoo, que no habla español en público y cambia de idea como un chorlito. Lo hace en la lengua que, según Camba, sirve para hacer algunas poesías, comprar algunos pescados y hablarles a las gallinas, a los pájaros y a las muchachas de aldea.

 

[Martes, 20 de Junio]