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martes, 13 de octubre de 2020

Primos



Ignacio Ruiz Quintano

Abc

En un artículo de la NZZ (Neue Zürcher Zeitung), el periódico que leen los que dan el dinero, se habla de España como “Estado fallido”, es decir, poco de fiar para préstamos, que es lo que necesitamos para pagar nóminas y alargar otro par de generaciones el Mejor Período de Nuestra Historia.

Para compensar la impresión de la NZZ, los de Libres e Iguales, o liberalios de meñique levantado (“izándose en la falangita del meñique”, que diría Vallejo), le han arrancado a Rajoy un video gritando “¡Viva el Rey!” que no servirá a la causa republicana porque ahora mismo muy pocos españoles saben razonar la diferencia entre monarquía y república.

En el “viva” mariano se nota la mala “mili” de Rajoy, que recuerda en sus maneras al Fernando (luego Fernando VII) que obligó a Napoleón a escribir a su ministro Talleyrand la siguiente nota:

El príncipe Fernando me llama su primo al escribirme. Trate de hacer comprender al duque de San Carlos que eso es ridículo y que debe llamarme simplemente Señor.

Los Napoleones odiaban a los primos. El Príncipe Napoleón, o Plon-Plon, era primo de Napoleón III, y tan tonto, que decía no tener que ver con Napoleón I. “Sí, ¡tu familia!”, le decía el Tercero. Pero Plon-Plon, que iba de anticlerical, insistía en hacer el primo comiendo salchichón el Viernes Santo y hablando bien de Proudhon.

Somos un pueblo de arreón y, si no nos llegan los dineros, acabará llegándonos el valor, pero cuando sólo necesitemos de la resignación, porque somos un Estado, más que “fallido”, constitucionalmente “deconstruido”, donde los gobiernos aplican los decretos de alarma antes de publicarlos llenos de solecismos que los hacen nulos de pleno derecho sin que los damnificados los demanden por daños y perjuicios, desaparecido aquel “vivaz espíritu jurídico” que Albornoz atribuía a los españoles por el roce con el invasor romano, que dónde estará.

Sólo sabemos que seremos sancionados “con arreglo a las leyes”. ¿Qué leyes? ¡Ah! Las del barullo constituyente.