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sábado, 3 de octubre de 2020

EL CSP


Horacio

Ignacio Ruiz Quintano

Abc

Al principio el gobierno era el monstruo de Horacio (“gobierno Frankestein”, para los periódicos, y ahí se ve el declive de las humanidades) escapado de un taller literario de Rosa Montero.

Ahora aquel monstruo de Horacio ha degenerado formalmente en un Comité de Salud Pública, es decir, en la dictadura, cuyo soberano decide el estado de excepción, confinar Madrid, con una nota en una servilleta que nos quita las libertades de la Carta otorgada en el 78, cosa que a nadie importa en un país de cabestros hechos a la vara del mayoral.

Al vicepresidente de los confinados, Aguado, fino jurista, y tan centrista que no distingue a Hobbes de Rousseau, la servilleta del Comité de Salud Pública le parece inapelable en los tribunales, mientras el resto de autoridades se limitan a discutir si es de estanco la póliza del consenso en la servilleta.

¿Quién defiende la Constitución?

No se vislumbra en torno a esa pregunta un duelo de juristas como el Schmitt-Kelsen del 31 en Alemania. Para Schmitt, teórico del decisionismo (“soberano es quien decide el estado de excepción”), el defensor de la Constitución debía ser el Jefe del Estado. Para Kelsen, teórico del normativismo (“el Estado es el derecho”), el defensor de la Constitución debía ser un Tribunal Constitucional.

El ideal hubiera sido más Hamilton y menos Kelsen: el poder en función del Derecho (“rule of law”), no el Derecho en función del poder (Estado de Derecho). Pero el 78 fue lo que es, siempre con algún juez de guardia que, preguntado por la Constitución, contesta como aquella criadita jerezana de Pemán, muy escrupulosa en la exactitud de los recados, contestando, a voces, de galería a zaguán, al que preguntaba por la salud muy quebrantada del señor:

Ayer mejoró bastante al mediodía. Luego pasó por la tarde sin fiebre. A las nueve y pico le volvió un poco la disnea. Luego se volvió a acostar. A las diez durmió un rato con mucho reposo… Y a las once, se murió.

E Iván Redondo, de momias egipcias por Serrano.