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domingo, 19 de agosto de 2018

Farsas

El pago del tributo


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    El pensamiento más popular de Marx es su cita de Hegel, quien dice, “en alguna parte” (¡la precisión es burguesa!), que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se repiten dos veces:

    –Pero se olvidó de agregar: la primera, como tragedia, y la segunda, como farsa.
   
 En la farsa estamos, con Torra Pla, que amenaza desde el Estado español con “atacar al Estado español hasta llegar a la república catalana”, y con Sacarino Sánchez, quien, al callar, lo va a ayudar con toda la fuerza de sus 84 diputados-conos (en los Estados de Partidos los diputados cumplen la misma función que los conos de tráfico).

    ¿Qué es el Estado español en España? La Guardia Civil, que para que salga de Cataluña (y de Vasconia) basta con que Marlasca, grande en lo pequeño y pequeño en lo grande, firme a sus sostenedores un papel de barba que él, como jurisperito, llamará “pérdida”, sea de confianza o de don Beltrane, pues el caso en esta grande polvareda es aguantar, ya que, según Iván Redondo, que habla por boca de Sánchez, si vamos a las urnas, “vuelve la derecha”. (Hay quien dice que en el fresco florentino de “El pago del tributo”, tema tomado por Masaccio del evangelio de Mateo, el primer apóstol, a la derecha del recaudador, es el propio Masaccio, pero en la caricatura que hoy tenemos delante en España sería Marlasca).

    ¿Qué es el Estado español en Europa? El juez Llarena, al que Puigdemont quiere empapelar con la ayuda de los felones belgas, que andan con esa mosca desde los grandes días de Alba. Puigdemont, un producto acabadísimo de la policastrería española, no ha alcanzado la dimensión mítica de Ferrer (versión catalana de Dreyfus), a quien los masones de Bruselas, “sin protesta de nuestro ministerio de Estado”, erigieron una estatua con esta leyenda: “A la víctima de la crueldad española”.
    
El sanchismo, como farsa, apesta a “madurato”, y la duda sólo es si Perico el Cruel es un mero precursor o ya el propio bendito que viene en nombre del señor.