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domingo, 12 de agosto de 2018

Özil



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Ahora que la lira turca pone en peligro nuestros ahorros en Bolsa, vuelvo a pensar en Özil, aquel futbolista-silogismo de Mourinho con quien aprendimos en Madrid que los turcos salían de Alemania para meter pases de alfil a Cristiano en el Bernabéu, en vez de salir, como en tiempos de Camba, de la Guindalera y de los Cuatro Caminos para vender pieles en la Puerta del Sol. Y, sin embargo, el mito del turco-alemán (¡el mito de la integración!) se lo ha cargado Özil retratándose con Erdogan, historia que ya explicó aquí Hermann Tertsch, el mejor conocedor de esa cultura en España.

    Sánchez, aplicado Sacarino de Soros para la Europa del Sur, ha invitado a Doñana a frau Merkel para que le enseñe, entre patos, lo que en el 93 Botho Strauss llamó “el canto creciente del macho cabrío” (“Anschwellender Bockgesang”), que es la tragedia de la socialdemocracia moribunda que como una ballena vieja quieren traernos a morir en España.

    –Estamos obligados por ley a ser bondadosos –decía Strauss–. Para hacer arraigar este mandamiento en el alma de los hombres (no sólo de los y las votantes), hará falta una auténtica recristianización de nuestro moderno paganismo egoísta.
    
¡Y entonces va Özil, el modelo de alemán integrado, y le da su camiseta a Erdogan!
    
La Europa oficial es una fábula fundada espiritualmente en la fábula de la Revolución francesa, inaugurada por el abate Sieyes con el cuento de la Asamblea Nacional del 17 de junio de 1789 (“de la ley a la ley”) y clausurada por el abate Frèius con el cuento de la elección del Cónsul Bonaparte (al estilo Sánchez: 100 diputados de 750) el 10 de noviembre de 1799.
    
Si la fábula de la Revolución francesa acabó en comedia, la fábula de la socialdemocracia alemana (que es la europea) acaba en tragedia, término cuya raíz griega es el canto del macho cabrío de Strauss.

    ¿Y los tramoyistas del sanchismo?

    –Detrás de los tramoyistas débiles, aparecerán unos tramoyistas más fuertes y estos acogerán a los primeros en sus filas.