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viernes, 17 de junio de 2016

Gibraltar

El nido del cuco


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

La vulgaridad de los tiempos (el “fascismo de la vulgaridad” de Steiner) se ha llevado por delante incluso a los ingleses bien.

En ese zoológico mental que es la socialdemocracia, Cameron es un urogallo sin cabeza que amenaza a sus viejos con dejarlos sin pensión si votan “Brexit” (¿se imaginan a Churchill asustando con eso para captar voluntarios contra Hitler?), cuya campaña iba a traérnoslo... ¡a Gibraltar!
Cuando Santayana vio por primera vez la Cruz de San Jorge ondeando insolentemente en Punta Europa pensó: “¡Qué símbolo de la seguridad universal!”

Como español, pudiera molestarme esa usurpación, pero como hombre me parecía un  pequeño sacrificio por parte de España al buen orden general de la humanidad.
Gran Bretaña ya no tiene el “temperamento aristocrático” que dramáticamente la convertían en la natural reina de los mares. Y España… ¡Ay, España!

El pensamiento y el instinto políticos se avalan teórica y prácticamente en la facultad de distinguir entre amigo y enemigo, escribe Carl Schmitt, para quien la irrupción más poderosa de semejante hostilidad en la Edad Moderna (por encima del odio al francés de Von Stein o del odio al burgués de Lenin) es la lucha de Cromwell contra España, y cita el discurso del 17 de septiembre de 1656 (tan malamente remedado por los “caganers” de Puigdemont):
La conservación de lo que es “nuestro ser nacional” debe contemplarse por referencia a quienes intentan aniquilarlo. “Why, truly, your great Enemy is the Spaniard”. Es un enemigo natural. El español es vuestro enemigo, su “enemity is put into him by God”. Él es “the natural enemy, the providential enemy, y quien lo tiene por un “enemigo accidental” es que no conoce las Escrituras.
Mas la “enemity” española está hoy muy por debajo de la del señor padre de Santayana, caballero español de sopa de ajo y anglófilo perdido cuyo patriotismo, sin embargo, le hizo decir en un día de calentón de 1887 que, si pudiera, pondría dinamita debajo de la Roca “y la volaría con todos los ingleses en ella”.