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sábado, 11 de junio de 2016

El coma

Manzanares, torero del señor Matilla


Ignacio Ruiz Quintano
Abc

Según la monitorización de las últimas encuestas (¡últimas voluntades!), España sería una nación en coma.

Inducido o natural, ese coma nos anuncia, a las puertas de las segundas, las terceras elecciones, cosa que escandaliza mucho a los votantes, que se entregan a la españolísima indignación de cabrearse con las consecuencias de este “cul de sac” electoral, no con sus causas.

La causa de esta situación estúpida es el sistema proporcional, que engorda a la partidocracia en la misma medida que consume a la nación, aunque ni una sola voz (en la pegada de carteles no he visto a ningún De Gaulle) sale a exigir el sistema mayoritario, base de la representación.

Pero nos queda la psicología.

En una Europa desorientada, una burguesía relativista estaba procurando convertir en objeto de su consumo estético todas las culturas exóticas imaginables –observó Carl Schmitt sobre los ambientes prerrevolucionarios.

Hablaba de las clases rusas en declive que poco antes de la Revolución interpretaban románticamente al labrador como el “mujik” bueno, leal y cristiano. Y también de la aristocracia francesa que en el mismo 1789 soñaba con “el hombre bueno por naturaleza” y con un pueblo conmovedoramente virtuoso (“nadie notaba nada de la Revolución”), señalando al Tocqueville del “Ancien Régime” por su buenismo “chic”.

Es curioso ver con qué incapacidad para percibir las cosas hablaban estos privilegiados sobre la bondad, mansedumbre e inocencia del pueblo, cuando 1793 estaba creciendo ya bajo sus pies: “spectacle ridicule et terrible”.
Espectáculo ridículo y terrible son igualmente esos “debates” sólo para mujeres (idea que hace muchos años puso en marcha Jesulín en Aranjuez) o “debates” sólo para hombres, que ya podrían trasladarse a los toros, que siempre serán más ricos en metáforas que el catálogo del Ikea: toros sólo para mujeres, con los toreros del señor Matilla, y toros sólo para hombres, con los saltillos del señor Moreno Silva.


Cazarrata, saltillo del señor Moreno Silva