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domingo, 12 de junio de 2016

Periodistas que nunca tuvieron veinte años

Cuartel de Loyola pasando el puente sobre el Urumea

     Francisco Javier Gómez Izquierdo

      Cada vez tengo más animadversión hacia las cadenas de televisión en general  y a los comportamientos de la mayoría de sus periodistas en particular. He llegado al convencimiento de que sus propietarios son malos de maldad casi absoluta y que los periodistas que contratan, a fuerza de aclimatar el cuerpo y el espíritu a una obediencia perruna, creen que sus ladridos son no sólo palabras sabias, sino de tan gran santidad laica que ¡ay, de aquél que las desprecie!
        
Uno, dos o tres periodistas, no sé cuántos, han acusado y condenado -ellos dirán que no, que no son jueces- a De Gea y Muniáin por recibir suripantas en un hotel de Madrid. A su habitación llegaron unas chicas contratadas para, supongo, tener ayuntamientos carnales, una de las dos cosas por “las que labora el home”, conforme dijo el Arcipreste.

       El feminismo puede renegar todo lo que quiera de la prostitución, pero mujeres de la vida ha habido siempre. Desde la Biblia. Desde Homero. Todos hemos tenido 20 años y, cuando hacíamos la mili, alrededor del cuartel siempre rondaban unas cuantas chicas que sin cobrar y sólo por afición bajaban los pantalones a los reclutas y hacían lo que les pidieras. En mi caso eso era así tanto en Gamarra, provincia de Vitoria, como en Loyola, barrio de San Sebastián. Aquellas “nescas” que conocí y a las que un servidor, el soldado de la central de teléfonos de la CIA Telefonía de Loyola, ponía en contacto con los más tímidos canarios, eran unas señoras incapaces de cometer la canallada de llamar a tu casa o la de tu novia después de licenciado con ánimo chantajista. Hoy, que ya no hay mili, tengo un hijo de 22 años del que me fío, pero por supuesto no me cuenta sus ejercicios sexuales, si frecuenta Lolitas o Lolazas y de qué es capaz con sus amigos en noches de desenfreno, que, supongo, las tiene.
     
Hay que tener muy mala hiel para promocionar un escándalo desde ese feminismo y demás ideologías imperantes porque dos chicos con su dinero hayan pagado por sexo.
     
Yo, que no soy nadie en el mundo, pero que tengo confidencias en la cabeza -nada apuntado, porque siempre hay quien lee lo que encuentra- de personajes que ni sospecharían ustedes, he conocido a un futbolista de los 70 que tenía una lista de señoras -y digo señoras- a las que iba llamando a la habitación de un famoso hotel cuando le dejaban tiempo sus ocupaciones profesionales. A ninguna de aquéllas damas he visto por las teles de ahora dando fe de los encamamientos de aquellos años.
    
Las visitadoras de hotel que han declarado contra De Gea dicen los periodistas aventadores de basura que son testigos protegidos, como si no fuera De Gea quien se tuviera que proteger de boconas tan sueltas de lengua. Las visitadoras de hotel que han declarado contra De Gea, al parecer trabajaban, ¿o que hacían con el tal Torbe?, para un sinvergüenza y ese sinvergüenza conocía a De Gea. Para que a las visitadoras de hotel las respetáramos y nos apiadáramos de su, seguramente desgraciada vida, nos hubiera bastado con que declararan las aberraciones y humillaciones a que fueron sometidas, pero sin nombres de los ocupantes de las habitaciones de hotel... de lujo. Eso hubiera sido lo decente. Los periodistas que presumen de exclusiva lo saben, pero no hay quien pueda con quien  disfruta haciendo daño.
     
Por cierto, vi los partidos de la Eurocopa en una cadena alemana. Las intenciones de la cadena cinco y cuatro nunca han sido buenas y habrá que aguantar su dictadura. Suiza, con la colaboración del árbitro español Velasco Carballo siempre dando que hablar cuando sale de Madrid, ganó uno cero contra una Albania con diez desde el minuto 30. Espectacular el tres albanés Lenjani y curioso el caso de los hermanos Xhaka. A Bale, que es todo el fútbol de País de Gales, no hay quien le discuta el lanzamiento de faltas entre compatriotas y ¡cloc! coló un gol ante una Eslovaquia de parecido nivel futbolístico. Empató un Duda checo también zurdo, pero mucho más joven que el portugués del Málaga, pero al finalizar el partido, el teñido Ramsey falló un regate: se escapó el balón y Robson Kanu disparó tan defectuosamente que engañó al portero Kozacik cuando ya no daba tiempo a arreglar el estropicio.

El único empate hasta la fecha ha sido el Inglaterra-Rusia. Personalmente no me gusta el juego inglés, ni la posición de Rooney, ni la fe en Kane... y en algún otro más. Ver aún a los Berezutski, Ignashevich, Shirokov... compitiendo como juveniles, acerca Rusia a mis quereres, porque, si no, ¿de qué el salto que pegué cuando marcó Basilio Verezutski?