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lunes, 13 de junio de 2016

Gerona, apeadero cordobés

 Mi chico ayer, preparando examen de Psiquiatría en la Facultad

Lo mejor del Córdoba, el cordobesismo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Mi memoria ya no es la que era, pero no recuerdo temporada de menor calidad en Segunda División que la 2015/16. El Córdoba no lo va a volver a tener tan fácil, pero quizás haya sido mejor quedar apeados en la primera eliminatoria del play off, porque las perspectivas para Primera eran juntar una plantilla con unos quince cedidos y esperar a que sonara la flauta o volver a ser el peor equipo de Primera de la Historia como la temporada pasada.

     No tiene razón Oltra cuando dice que no sabemos valorar a los que han sido sus jugadores y lo que han conseguido con el Córdoba. No tiene razón porque él es el primero que a determinados futbolistas no les ha pasado la mínima mientras que a otros les ha consentido tanto que hasta ha llegado a cometer imprudencias dolosas. Desde aquí sin ir mas lejos, y no hace mucho, le dijimos que debía tapar la sangría de goles y recuperar al veterano Cisma ya que lo del lateral derecho no se había ¿querido? arreglar por Navidad. No creo que al entrenador Oltra le lleguen mis disquisiciones tácticas de aficionado, pero el caso es que después del 4-4 en Tarragona y el ¡¡¡2-3 ante el Albacete!!! en El Arcángel, el entrenador Oltra indultó a Cisma y desde primeros de abril sólo encajamos un gol del ¡¡¡Llagostera!!!, que nos ganó 1-0, y otro del Elche, al que ganamos 3-1.  ¿Y del amor-odio con Xisco  tiene algo que contar el entrenador Oltra? El entrenador Oltra echa de menos a Florin Andone, como le añoramos todos, pero Xisco ha suplido perfectamente a nuestro rumanito. Ayer, en Gerona, clavó un cabezazo santillanesco en la  escuadra de Isaac Becerra, 0-1 y tuvo movimientos de mucha categoría. Todos lo balones altos eran suyos, protegió el balón de espaldas a lo Julio Salinas y lo más importante, mandaba y animaba a los jóvenes Nano y de Tomás que ya sentían el vértigo de lo que estaban a punto de tocar. Empató Borja García, el mediapunta que fue nuestro goleador otras temporadas y al entrenador Oltra le dio el ataque técnico del que suelen adolecer los de su profesión. 

En vez de a de Tomás, lento y poco inteligente en la presión, sustituyó a Xisco ante el asombro de todo el cordobesismo. Todo el cordobesismo, don José Luis. Todos los que estábamos pegados en la tele de mi bar de siempre levantamos los brazos entre sorprendidos y molestos. Luego pasó lo que pasó. Stankevicius, al que habría que haberle sustituido a la hora por alguien que hiciera de lateral derecho y tuviera un mínimo de gasolina, no pudo seguir a Sobrino y éste puso el 2-1 para que lo marcara el lateral Aday. Prórroga y nada más empezar expulsión del exhausto Stankevicius. Mucha casta, eso sí, del Córdoba, como no habíamos visto en toda la temporada. Penalty a Fidel, nuestro mejor jugador con muchos cuerpos de ventaja, que el colegiado no pita, y en un contraataque al final de la prórroga Cristian Herrera, de lo mejor del Gerona, marca sin la mínima oposición el 3-1 definitivo.  Montilivi, un campo de fútbol impropio de Primera División, vibró emocionado, pero no las tiene todas consigo después de las nefastas jornadas finales de las dos últimas temporadas. 

Personalmente me inclino por el ascenso de Osasuna, el anterior equipo del que fui abonado, ya va para treinta años, y en el que da gusto ver jugar al joven Merino, fichado por el Borussia de Dortmound, y al sobrio y eficaz Torres. No olviden a una cuadrilla de jóvenes Garcías y la elegancia del veterano De las Cuevas. ¡Ah! Y los mellizos Flaño en defensa, que tantos buenos sentimientos despiertan en las madres pamplonesas.

      El Córdoba es más equipo que el Gerona, con perdón, y como al cordobesismo le van a quedar en la retina los últimos partidos, seguirá idolatrando a su club y seguirá sintiéndose orgulloso de formar parte de una afición que se retrata en taquilla hasta superar los 15.000 abonados. ¡¡¡En Segunda!!! Como un grande.
     
De la Eurocopa, vi el triunfo de los croatas ante una Turquía marrullera, gracias a un imprevisto zapatazo de Modric, y la segunda parte del Alemania- Ucrania, donde el 2-0 no hace la justicia debida a los ucranianos. De momento ganan los que tienen que ganar. Con apuros, pero ganan. Esperemos lo propio de la selección española.