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domingo, 5 de junio de 2016

En la muerte de Mohamed Alí

ALÍ, ALÍ, ¿LAMA SABACTAMI?


Ignacio Ruiz Quintano
Abc


    Semana de desmayos y abandonos en el periodismo postinero.

    Comenzó la cosa con Manzanares, que “se abandonó”, al decir de la selecta crítica, en la corrida de Beneficencia (benditos animalotes esos toros que permiten al toreador “abandonarse”), y terminó con el abandono del tipo que hizo su leyenda bailando como una mariposa y picando como una avispa, a cuya muerte todas las elegías son un “Alí, Alí, ¿lama sabactami?” (¿por qué me has abandonado?).

    Para mí, Alí es el fogonazo de magnesio de los 60, con más de Clay que de Alí. Si América tenía a Alí, del que todo lo escribía Norman Mailer, España tenía a El Cordobés, del que todo lo escribieron Dominique Lapierre y Larry Collins.
    
En la esquina de Alí, Angelo Dundee. Y en el burladero de El Cordobés, El Pipo.
    
Pero Alí iría más lejos, y lo hizo quedándose en casa para no ir a la guerra de Vietnam, que era la de Kennedy, hasta que Frazier, el negro republicano, encarnó la justicia poética de enviar a la lona a Alí, el negro demócrata.

    –¡Alí en la lona! –exclamó, con el mundo entero, Norman Mailer–. El gran Alí estaba en el suelo, cantando canciones a las sirenas, en la más densa niebla del barrio de la niebla, pero Alí se levantó...

    ¿Fue el más grande?

    Eso también lo decía de Marcial Lalanda un pasodoble, “Marcial, eres el más grande”, y Gregorio Corrochano salió una tarde de los toros muy contento porque Lalanda había estado Marcial, y, sin embargo, ahora hemos sabido que, con las vacas flacas, a la mesa de Lalanda sólo llegaban “pájaros”, que eran cuervos.

    Para mí, que me encanta el boxeo porque estoy habitado por un bárbaro (ésa es la razón que da Salcedo Ramos en su retrato de Kid Pambelé), el más grande sería Tyson, porque soy de los 80 (y porque no conocí a Marciano, el martillo de los 50).

    Alí, desde luego, es otra cosa (más grande).

    Alí es el más oscuro, el más profundo y el más lejano mito de una cultura de masas.