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sábado, 11 de junio de 2016

Francia, 2; Rumanía, 1


Francisco Javier Gómez Izquierdo

      El primer partido de un Mundial o una Eurocopa siempre suele traer más ruido que nueces, pero es incontestable la atracción hipnótica que ejerce sobre el aficionado. Particularmente en Córdoba el estreno en Saint Denis no ha sido acogido con las albricias derramadas en el continente al sentirnos agraviados por la presencia de nuestro mejor jugador en Francia, en vez de ayudar al club que le paga a resolver nada más y nada menos que un ascenso a Primera División.

    Florin Andone encanta a los entrenadores porque es un tábano para las defensas rivales. Florin Andone brega, choca, incomoda, pisa, culea, bracea y cabecea como si estuviera poseído por el demonio y ese racimo de argumentos que hasta juvenil no se tuvo en cuenta en el reino de Valencia lo ha madurado en Córdoba estos dos últimos años. Florin es una pesadilla entre las defensas de Segunda División. En este último mes lo veíamos pletórico y hasta en los entrenamientos se espantaba las pulgas faltando al respeto de los compañeros. El jueves lo echamos mucho de menos ante el Geronas.  Con ese temperamento, valiente hasta el suicidio, se ha presentado ante el mundo para que el mundo juzgue.

     En el estreno de la Eurocopa, ha dado más que hablar Florin Andone que Pogba, ese gigantón hortera del que gusta su fútbol y su presencia de nivel medio alto, pero que a un servidor ni se le pasaría por la cabeza pagar el precio que dicen pone en la etiqueta. ¿Cien millones por Pogba? Florin Andone que es un poco trasto, no se cortó después del partido en declarar que el bueno es Payet. Los dos, Paul Pogba y Florin Andone son de la quinta del 93, una más que mi nene, y por los dos se van a pagar dineros incomprensibles teniendo en cuenta su calidad. El amo del Córdoba, sin ir más lejos, está más pendiente del mercado de valores de la Eurocopa que del posible ascenso de su equipo, que es el mío.
     
Centrándonos en el Francia-Rumania, destacable fue la brega y el espíritu de sacrificio del equipo rumano al mando del enérgico Iordanescu, aquel centrocampista que con el Steaua de Boloni, Balint Balan... y el gigantesco Duckadam, conquistara la Copa de Europa en Sevilla.
      
El gigantesco Duckadam, el gigantesco Lung -recuerden su paso por el Logroñés- y el gigantesco Tatarusanu (no cabe duda que en Rumanía gustan los porteros altos), que será recordado porque Giroud le hizo falta en el primer gol del Campeonato. Es posible. Mejor dicho, fue falta, pero en el territorio del portero hay que hacerse valer con mucha más contundencia. Los árbitros, con ocasión, contendientes y días semejantes siempre deciden de la misma forma.

    Muy sacrificado el equipo rumano. Incansables Hoban, Pintilii, Popa, Stancu, centrocampistas obreros que generan pocas ocasiones y poco claras a un delantero como Florin Andone, cuya mayor virtud es la anticipación en el remate, ya sea de cabeza o con un latigazo seco de derecha. De regatear, mejor no hablar. De muy deficiente ha pasado a sólo deficiente.
 
Rumanía empató con un penalty cometido por Evrá de manera tan tonta que da hasta risa verlo y cuando la cosa parecía acabar en tablas apareció Payet, mejor jugador de lo que nos venía contando el periodismo y en el que el aficionado bleu tiene más confianza, desde antes que empezara la Euro, que en el bendecido Pogba ¿Cómo se puede cortar alguien el pelo como se lo corta Pogba y pasar por sujeto sensato?

    Al final, lo que nos queda del partido inaugural es el 2-1 y el golazo de Payet. Más o menos, lo previsto