Follow by Email

martes, 9 de febrero de 2016

Papel de fumar



John Cleese denuncia la corrección política

Hughes
Abc

La plataforma «Netflix» ha comprado, para su difusión mundial, el telefilme «Look who’s back». Lo que tiene de especial es que el protagonista es Hitler, un Hitler redivivo que se recorre Alemania de cabo a rabo al estilo Borat, con cierto espíritu de provocación. La sátira ofrece conclusiones sorprendentes porque no es sólo rechazo lo que encuentra el actor. Así que, con los criterios actuales, su emisión en España podría dar con los huesos de alguien en la cárcel.

La polémica sobre los titiriteros sorprende por demencial. Demencial es la obra, o, usando la expresión de la alcaldesa, «deleznable». ¿Qué vetusta y disolvente intención hay en un polichinela anarcoide ¡municipal! que denuncie la represión del Estado? Ese fondo ideológico, aunque se hubiera informado del carácter adulto de la obra, ya permite exigir responsabilidades.

Ahora bien, de ahí al encarcelamiento media un trecho. «Enaltecimiento del terrorismo» será lo que aún se hace en algunos sitios del País Vasco. Pero ahí no hay co...tones. Con dos titiriteros ignorantones: detención inmediata y dos días de prisión sin fianza. El «enaltecimiento» consiste, al parecer, en que un personaje de ficción coloca sobre otro, como ardid, una pancarta en la que se lee, compuesta, una expresión de exaltación terrorista.

El abogado de la defensa ha invocado a Shakespeare y a Dostoievski, pero no hubiese hecho falta ponerse tan estupendo. Es una pobre obra de ficción, sin más.

En España existe una relación casi científica: los que mayor uso hacen de la libertad de expresión son los que luego sacan el metro estricto de la susceptibilidad. Sucede como en las discusiones de tráfico. 

Los demás, entre medias, a morderse la lengua, no sea que...

John Cleese, ex Monty Python, que algo sabe, ha dicho que la corrección política está acabando con la libertad de expresión. «El temor a ofender a ciertos grupos arruina la comedia y aboca el mundo a un “1984”». La corrección política imperante lo sabe, y ha inventado una vía de escape, un grupo del que sí cabe hacer chistes. Lo vemos en los Goya de los barbilindos: los chistes de peperos son los nuevos chistes de gangosos, mariquitas o leperos.

Qué años nos esperan de cachiporras...