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lunes, 22 de febrero de 2016

Ya sólo falta Hazard



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    La diferencia entre Juampi, que es un zagal, y Cristiano, que juega a serlo y que hizo la hombrada (de hombro) de abrir el marcador (“en fuera de juego”, Camacho) mantienen al Madrid con posibilidad de hacer la goma en la Liga, si gana en Barcelona cuando toque. Se va la Liga, pero a los jugadores se los ve contentos porque los entrenamientos vuelven a ser “soportables”. Ahora, a hablar de Hazard.

    El Madrid, con Zidane, vuelve a triangular, me dijo un amigo que, frente a las tres bolsas de pipas que se comió viendo el partido de Roma, sólo se comió una viendo el partido de Málaga.
    
Toda nuestra cultura es triangular. De la Trinidad católica a la tríada francesa (libertad, igualdad, fraternidad), superada, según Foxá, por la triada cubana (“ron, café y puro”), pasando por la tríada española de familia, sindicato y municipio que nos daban en la Formación del Espíritu Nacional, y que ahí siguen, inmutables, las dos cosas: la Formación del Espíritu Nacional, que ahora se llama Educación para la Ciudadanía, y la triada de municipio (ahora autonómico, en vez de provincial), familia (ahora con cuñado rojo en vez de azul) y sindicato (que antes era vertical, y ahora, también).

    Un club de fútbol era la versión deportiva de la tríada política: una familia (“somos una piña”), un sindicato (el vestuario) y un municipio (“el equipo de mi pueblo”). Con el mercado de extranjeros abierto, el municipio y la familia se han diluido bastante, y el sindicato, en cambio, se ha fortalecido, lo mismo que en la política. Al frente del Tribunal Constitucional figura, no un catedrático de Derecho Constitucional, sino de Derecho del Trabajo, experto en convenios colectivos. Y en los clubs de fútbol mandan los vestuarios.

    –Si hablamos del gordo, no entrena en diez años –ponen en boca de la plantilla del Madrid los de una web que no son enemigos de la Casa–. Los entrenamientos eran insoportables.
    
El gordo es Benítez, que no pesa de entrenador ni la mitad que pesaba Puskas de jugador. Pero con Zidane, como con Benítez, todo el sistema defensivo (es decir, el trabajo) del Real Madrid se reduce a Keylor Navas.
    
También a la plantilla del Chelsea los entrenamientos se le hicieron insoportables y las estrellas (cocuyos, al lado de las del Real Madrid) echaron a Mourinho. Hazard, su jugador más bonito, con pies de Isadora Duncan y cabeza de chorlito (tan común en el fútbol, donde toda la vida gira alrededor de un balón), ha tenido la desfachatez de declarar:
   
 –Mourinho pagó el precio porque no hemos sido buenos. Tras su despido le envié un mensaje de texto diciéndole que lo sentía y le pedí perdón por no estar a mi nivel.
    
Hazard (o el padre de Hazard) ya se ha dado cuenta de que su vestuario ideal es el del Madrid, y a los piperos se les hacen los dedos huéspedes pensando en esas tardes del Bernabéu con los triángulos entre Hazard, Modric, James, Jesé, Lucas e “Ijco”, el Ijco de Ejpaña.





EL I+D DE MESSI

    Éramos pocos y Messi tiró un penalti… “lírico”, al decir del periódico global, que es el que dice lo que hay que pensar. Y si levantas la ceja, la ceja de la perplejidad, te acusarán de “poner el arte bajo sospecha (?) y de resucitar a la España más cainita (?)”. Pura alfalfa socialdemócrata, ese alimento de los majaderos para los cuales la genialidad de Miguel Angel para expresar la ira en el mármol con un toque en la barba de su Moisés es equiparable a la “genialidad” de Messi al tocar de juanete el balón para un compañero en un penalti. “El penalti de Messi es I+D”, ha dicho el nacionalista catalán Tremosa, bastantes años después de que el nacionalista vasco Erkoreka dijera lo que un empresario de Bilbao le había dicho: “No te equivoques, Erkoreka: la solución es el I+D”.