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martes, 23 de febrero de 2016

Persona non grata


Francisco Javier Gómez Izquierdo

    Un tarado de aldea al que dicen Polli, y se llama Gegorio, se conformó el otro día con una pena de dos años por abusar de su madre de 77. El Polli llevaba dos o tres días fuera del talego. Su madre lo tenía acogido a sabiendas de que actuaba en contra de su seguridad y, como no podía ser de otro modo, al Polli, en la primera noche, le asaltaron esas fiebres de animal salvaje que no puede remediar estando en libertad y saltó del colchón tirado en la cocina al lecho materno. Toqueteos de degenerado, de un tipo que ha violado a niñas, ha matado y volverá a cometer otra barbaridad dentro de dos años. Cuando le suelte la justicia.

       El caso es que el Polli está a gusto en la cárcel y dicen los que le conocen que no le importaría quedare allí a vivir. Los vecinos del pueblo del Polli entienden que su paisano tendría que estar encerrado en manicomio o casa parecida, porque si tuviera dinero podría hasta pasar  por inimputable, pero como las leyes son las que son, van a tener que aguantar sobresaltados al “perla” los días que van desde el cumplimiento de condena a la comisión de un nuevo delito.

    Al día siguiente de que  la madre pidiera socorro, los vecinos de la aldea se manifestaron ante la casa para que el Polli no volviera por allí, pero a ninguno se le ocurrió decir al alcalde que nombrara persona non grata a un degenerado que por desgracia fue a nacer no tengo muy claro si en El Higueral ó Algarinejo. El Polli nació donde nació, como el filicida Bretón en Córdoba o los Izquierdo en Puerto-Hurraco. Los jueces los desterraron, como al Polli en sentencia del viernes pasado, pero los concejales de sus pueblos no se entretuvieron en negar lo evidente, como  quiere hacer ver la sección fanática de tontos con ventanas a la calle que en Pontevedra se ha puesto a mandar no se sabe si por descuido o por dejadez de los pontevedreses.

     ¿Cómo puede llegar la sinrazón y el desvarío a categoría tan alta? Ya me dejó impactado el puñetazo de uno de esos tontos que se cultivan en los viveros de los modernos educadores a todo un presidente del gobierno en territorio al que yo tenía por sensato... pero que el consistorio del lugar se regocije con el afrentoso atentado y en vez de resarcir el deshonor cometido contra  uno de sus hijos ilustres -que uno de tu pueblo sea presidente del Gobierno porque así lo quiera la mayoría de los españoles yo lo considero todo un honor- se abandone a los instintos salvajes de odio irracional que la ley tiene obligación de perseguir, no es vergonzoso. Es peligrosísimo.

    Intento entender las explicaciones de los tontos que se escudan en una “perniciosa” fábrica que da empleo a 5.000 familias y que cumple todos los requisitos que los ecologistas exigen en Europa.. y compruebo que los ecologistas de Pontevedra y alrededores se ve que son especie irreductible a todo razonamiento  y que con boches semejantes no hay arre ni so que valga. Que son lo que son.
     
En Cádiz van a construir unas corbetas para Arabia Saudita, país que, ya se sabe, es respetuoso con los derechos humanos. Al Kichi le han dicho que las corbetas no van a disparar. Que son pacíficas y ni se van a acercar al Yemen. El Kichi, al que los árabes no le han firmado papeles, da por buena la palabra saudí, pero si sus conmilitones de Pontevedra mandaran en Cádiz no tendrían ningún reparo en echar por tierra la carga de trabajo que exige un día sí y otro también tanto parado como en Cádiz hay.

      Los tontos con ventanas a la calle de Pontevedra son tan desnaturalizados y superlativos que además de consentir el maltrato a sus hijos, despreciándolos y desheredándolos,  quieren que encima se lo agradezcan. Ya saben ustedes que los tontos no descansan, y como son tontos, la lían parda y no se enteran.