Follow by Email

viernes, 26 de febrero de 2016

El guirigay de Cádiz

Ayuntamiento, hoy amenazado

  Placa en el Oratorio de San Felipe


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       Ha dicho mi médico que aún no estoy para trabajar y que tengo que tomar el sol. Yo me veo bien, pero dice la doctora que si me presento en el curro es bajo mi responsabilidad, porque mis tejidos y mi voz necesitan tranquilidad y que no se me olvide el sol. Nada, que estoy echando de menos Cádiz y resulta que me lo están recetando. Como son los días de la patria andaluza y a mi doña le pasa como a mí, pues esta tarde nos acercaremos por allí.

        Abro el ordenador y veo que hace un rato han amenazado por teléfono al Ayuntamiento, que estaba de Pleno, con que en una hora explotaba una bomba. Está el edificio desalojado  “...sin trabajadores, ciudadanos y representantes municipales” pone en el Diario de Cádiz.  En el Diario hay más titulares correspondientes a la edición en papel de hoy, 26 de febrero, y es que el alcalde se ha metido en un berenjenal impropio del regidor más mezquino que pueda imaginarse. Le dicen de todo a este Kichi, que presume de tener carrera -”...le recuerdo que tengo una carrera y usté no ¿ein? Hale, aaaaarrecohan y andando”- y lo pone en portada el Diario. Unos le dicen sectario, otros indigno, los más cacique, y la mayoría, incluso los que le votaron, ya le han visto las mentiras y el plumero.
   
Todo viene por un premio que da Cádiz como patria de la Libertad a personalidades que el Ayuntamiento en un pleno considera que lo merecen. Los del PP premiaron por ejemplo a Lula da Silva o al presidente Mújica del Uruguay, dos señores sin afinidad conocida con la que fuera alcaldesa. Ante tales señores, tales honores y la  solemnidad que por educación ha de ser preceptiva. Este Kichi entiende que premiar a luchadores por la libertad de Venezuela, allá donde Maduro, al que tiene que ser su cuate o algo parecido por como lo defiende y ampara, es afrentoso para su dignidad. Llama regalo envenenado el premio que está por protocolo y vergüenza obligado a entregar y ha enviado a no sé quién al cuarto de una casa en Madrid para que despache el compromiso como mejor pueda. A escondidas y lejos del cortijo.

     Lo más gracioso y chirigotero del asunto es que el Kichi dice que cómo va a ir a Madrid a entregar el premio habiendo pleno en en el Ayuntamiento. Como si el premio hubiera que entregarse en Cádiz y como si fuera la primera rabona en un pleno. En los plenos de los viernes anteriores a los votos de diciembre preguntaban por él en el Ayuntamiento y un viernes lo pillaban en un polideportivo de  Jaén, otro en una plaza de Zaragoza, y en fin, lo normal en gentes así...
      
Al Kichi no le crece la nariz como a Pinocho cuando miente. Dicen los carnavaleros que le crecen las orejas y que las tiene “...para hacer menúo pa medio mundo”. ¿Qué necesidad tiene este hombre de enfadar a los gaditanos con sus ignorancias y carajotás? Está poniendo a mal a las familias entre sí que hasta discuten si un alcalde debe llevar planchada la camisa.
      
A mí en Cádiz siempre me han tratado estupendamente y las cosas del Kichi no van a mudar la necesidad que me acude cuando falto más de tres meses de la ciudad. Además, ahora hasta me  receta el médico la inclinación.