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domingo, 21 de febrero de 2016

Ponferradina, 1; Córdoba, 3

 Burgos Promesas: Peña, Cipri, Terradillos, Ibáñez, López, Fernández. Manzanedo,
 Andrés (cuánto talento desperdiciado), Portugal, Renuncio, Requejo (el hermano de Rufino) y Salas.


Francisco Javier Gómez Izquierdo

       El entrenador Oltra ha tenido que abandonar un camino de perfecciones para el que no tiene los suficientes pertrechos. En Ponferrada mandó aparcar las ínfulas de león dominador al descubrirse la endeblez de las garras y la falta de colmillos y ha vuelto a encarar la batalla con sus hombres a pie firme apretando el culo y buscando el momento propicio para la lanzada asesina. Ha vestido al equipo con la ropa que mejor le sienta. Con el disfraz de culebra agazapada entre los juncos de la orilla entre conformista y temerosa, pero capaz de saltar a morder al mínimo descuido y clavar un veneno mortal de necesidad.
     
El Córdoba ganó ayer en Ponferrada por uno a tres sin jugar prácticamente a nada. Defensa, defensa, como dicen en el balonmano y contraataques definitivos. “Tomad y entreteneos con el balón”, parece que decían nuestros jugadores a los blanquiazules de la Ponferradina, y estos bregaban como remeros en mar infinita sin que se viera mucho fundamento. Los centrocampistas son bastante limitados, incluso el tal Caiado, que pareció de mayor nivel, pero es falsa sensación por tocarle nuestro defensa más endeble. Mirando a este Caiado me pregunto quién asesora a determinados clubes a la hora de fichar. El mozo es de Luxemburgo y jugaba en el Metalist Járkov, circunstancias que hacen sospechar a uno de ciertas actividades indecorosas entre representantes. No se pierdan al que se ha puesto la camiseta de Yuri, ese goleador primo de Charles el del Málaga hoy y del Celta ayer que el amo del Córdoba echó porque no había empatado con nadie. Se llama Hume y nada se sabía de su existencia. Resulta que es del Canadá y jugaba en la India. En el afamado Atlético Kolkata. A mí me pareció un señor alopécico y con barriga, pero a la Ponferrada se lo han vendido como delantero centro capaz de hacer olvidar a Yuri, que ya saben se ha marchado a la China a buscar la fortuna que pretendía cuando se presentó en Pontevedra procedente del Brasil.
    
Mala pinta tiene esta Ponferradina a la que recuerdo con cariño cuando el Gaitu y yo nos inventábamos un trivial futbolero y preguntábamos por el nombre de los campos en los que jugaba el Burgos Promesas: Ávila, Bembibre, Gimnástica Segoviana y así.  El nuevo Toralín sustituyó al campo de Fuentesnuevas hará unos quince años y ahora el equipo lleva casi un mes sin entrenador. El otro día llamaron al amigo Fabriciano, por ver si sus aires de sargento de marines despierta el pundonor de una plantilla a la que se ve como abotargada. Al parecer habló Fabri tras el partido para dejar claro que no había tenido ninguna decisión técnica ni táctica en el desastre berciano de ayer, pero que a partir de ya, está convencido de enderezar el rumbo de un grupo de buenos jugadores. Eso es lo que tiene Fabri. Optimismo a raudales.