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miércoles, 17 de febrero de 2016

Lo que va de Lord Thomas Macaulay a Rita Maestre



«La iglesia romana es una institución única en el mundo y con la cual no ha existido ni existe obra ninguna que pueda serle comparada en antigüedad, en vitalidad y en gloria. Abrazan sus tradiciones las dos grandes épocas de la civilización: la augusta dinastía de sus Pontífices comienza en la noche de los tiempos casi fabulosos, cuando el perfume de los sacrificios embalsamaba el Panteón, y los tigres y leopardos se ofrecían en espectáculo al pueblo congregado en el anfiteatro de Flavio; no hay abolengo más antiguo que el suyo, y si sufrió quebrantos en el Norte de Europa, en cambio acrecentó su dominio de una manera prodigiosa allende los mares; ha visto nacer todas las monarquías, poderes y gobiernos que existen, y ¡quién sabe si no está destinada a ver su fin! Si era poderosa y grande y respetada la Iglesia antes de que los sajones llegaran a Inglaterra y de que los franceses cruzaran el Rhin, cuando todavía se hallaba floreciente la elocuencia de Atenas en Antioquía y los ídolos recibían culto en el templo de la Meca, poderosa y respetada podrá continuar siendo cuando los viajeros de Nueva Zelanda, sentados en los escombros del Puente de Londres y en medio de inmensa soledad, dibujen en sus álbumes las ruinas de la catedral de San Pablo.» 

Lord Macaulay. Estudios críticos, trad. de M. Juderías Béndcr.