miércoles, 21 de enero de 2026

En la muerte de Lucien Muller

Día de alegría en Jerez. Muller justo encima de Machicha, primero, agachado, por la izquierda

Burgos de Muller:

Gómez, Romero, Ferrero, Navarro II, Ruiz Igartúa, Palmer, Solana

Juanito, Valdés, Viteri, Navarro I y Adzic. ¡¡EQUIPAZO!! 

                   

Francisco Javier Gómez Izquierdo


Lucien Muller, también en enero.


        No me gustan los eneros. No me gustan nada y eso que nací en el mes y además el día de los Reyes, posiblemente uno de los mejores días para nacer: los Reyes, los padres, los regalos. En los últimos eneros se me ha ido mucha familia y amigos. Éste del 26 ha vestido de luto a Córdoba y sobre todo a Huelva en ese terrible choque de trenes en el que ¡vaya por Dios! bajaban opositores a Funcionario de Prisiones, recién terminado su examen en Madrid. Que yo sepa dos compañeros están entre los fallecidos. Y el padre de Davinchi, el aún juvenil lateral izquierdo del que ya  dimos cuenta en su día y que Bordalás se llevó al Getafe desde el Recreativo... Y Pilar, el viernes, y Víctor, de mi pueblo...


      Y Toño, el buen amigo que está al tanto del fútbol burgalés para mandarme sus novedades, me acaba de avisar del fallecimiento de Lucien Muller. No tengo el ánimo muy católico, pero de Lucien Muller sólo se me ocurre lo que siempre he dicho de él. Un señor. Educado y creo que el más justo de los entrenadores que he visto. Puede que no sea del todo cierto, pero a mí me lo parecía porque creo que con Muller todos los jugadores tenían su oportunidad. Todos jugaban al principio de temporada y en la titularidad permanecía el que más capacidades demostraba. La temporada que vino Muller es quizás la más emocionante y vistosa que se haya disfrutado en El Plantío. Es la que mejor recuerdo. Por ejemplo no se me ha olvidado el primer partido contra el Barça Atlético, que jugaba con Luis Aloy como luego lo hizo el Milán de Sacchi y ahora el Barcelona de Flick: con la defensa en el centro del campo. "El antifútbol", se decía. Llegó Kresic -me levanto sólo con nombrarlo-, un Schuster antes de Schuster. Con Kresic vino también como extremo izquierdo Adzic, en teoría el yugoslavo bueno. Igartua, el portero Navarro... Viteri y Juanito ya estaban, pero Juanito tenía que hacer la mili... y un domingo contra el Calvo Sotelo en Puertollano, un tal González convulsionó toda la Segunda División. Desde ese día y con los mejores en el once, el equipo de Muller nos emocionó a los burgaleses y dio envidia hasta los equipos de Primera. En clase de Griego con don Francisco el Guenos, los alumnos vinieron en lunes a las nueve, a preguntar al Gaitu y a servidor quién era el tal González. Lo explicamos, éramos unos quinceañeros, como se lo oí explicar no hace mucho al Tito Valdés, el gallego que es una institución en Burgos. "Juanito andaba en la mili, y por una trastada no podía salir de Burgos, por lo que pusieron González, el segundo apellido, en la alineación en Puertollano". El disimulo era imposible con Juanito, un rebelde de los de ley, y desde aquel día Juanito... pues hasta lo llamó Kubala. Se lo he oído a Gordillo, a Manzanedo, a Taladrid, al mismo Tito Valdés, "Juanito nunca jugó en el Madrid como en el Burgos". Les doy la razón. Juanito en el Burgos era el amo porque Muller dio libertad a su talento y Kresic desde el medio centro le fue marcando los caminos y las curvas que llevaban a la gloria. Muller nos hizo disfrutar muchísimo. El Gaitu y servidor íbamos a todos los entrenamientos que podíamos y nos parecía un verdadero maestro por el temple y autoridad dirigiendo y por el respeto que le mostraban sus jugadores. Muller venía de ascender al Castellón de Planelles y Clarés, al que Cruyff decía "pero Manolo, mételo", al que luego llegarían Fermín y Del Bosque, dos cedidos antes al Córdoba. Luego también ascendió al Mallorca, y al Burgos volvió otras dos veces ya con encargos de salvador.

 

     Ya digo que no tengo el cuerpo con el equilibrio que se precisa para hablar como merece tan gran Señor, pero cuando anoche jugó el Mónaco en el Bernabéu me acordé de él y aquel Mónaco que él entrenó en el que jugaban Ettori, Amorós, Gemghini, Bellone, que son futbolistas de los que me acuerdo porque me preocupaba de mirar con qué gente andaba. Acabó su tiempo de entrenar con el Castellón al principio de los noventa. No le conocí de jugador, pero jugar en el Madrid, el Barcelona.. y el Stade de Reims, con lo que suena a Copa de Europa antigua, no es bagaje que pueda enseñar cualquiera. Ya digo, para mí ha fallecido todo un Señor. Quizás el entrenador por el que más respeto he tenido y eso que castigaba con banquillazo las cosas de Viteri. Las cosas de Viteri, las cosas de Juanito, las cosas de Kresic y la dirección de esas cosas manejadas por Lucien Muller, quizás sean las cosas con las que servidor más haya disfrutado nunca.


      Lucien Muller era alsaciano. Tenía 91 años. Descanse en Paz.



Juanito, y detrás, Lucien Muller, en El Plantío