miércoles, 21 de enero de 2026

Cannavaro



Ignacio Ruiz Quintano

Abc


Ha muerto Friedman, pero nos queda Sebastián. Ha muerto Puskas, pero ahí está Cannavaro, a quien los expendedores mundiales del “chic” han distinguido con el Balón de Oro. Israel llama “idea de cafetería” al plan del presidente Rodríguez para pacificar al Oriente Próximo. Dar a Cannavaro el Balón de Oro que un día tuvo Ronaldo es otra “idea de cafetería”, pero así son los franceses, que acaban de proponer a una Zapatera Prodigiosa (ZP) para la Presidencia de la República. “Ir a la guerra sin Francia es como salir a cazar ciervos sin tu acordeón”, declaró el general Norman Schwartzkopf en memorable ocasión. Y los franceses se han ido a la guerra del fútbol con Cannavaro, que, en lo que lleva en el Madrid, como napolitano ha tenido más de tenor que de mastín. Mas ya lo dijo Calderón: “Me llamo Calderón y doy suerte.” Pregúntenle a Cannavaro. O a Emerson, que, si sigue llevando la carretilla con tanta formalidad, puede ser el próximo Balón de Oro, ése que nunca quisieron darle a Raúl. Pero Cannavaro y Emerson son futbolistas radicalmente diferentes. Así, si hubiera que mandar a alguien por los sacos de los votos del correo para saber quién ganó las elecciones del Madrid por orden del sentido común, el elegido sería un tipo como Emerson, centrocampista de brega mitad tameme azteca, mitad aguador magrebí. Y si hubiera que mandar a alguien a pararle los pies a una hamburguesa XXL por orden de la ministra de las llagas, el elegido sería un tipo como Cannavaro, central de marca mitad leño, mitad leña. Con esto no estamos comparando a Cannavaro con Bovéentre otras cosas porque Cannavaro no tiene nada de melón y dudo que tenga una casa “New Age” como la de Bové, quien para construirla estuvo con su chorba observando durante meses a los rebaños: la pareja quería saber dónde se reunían las ovejas para pasar la noche. Cannavaro, llamado mastín napolitano, vive en Madrid, donde las ovejas de la Mesta pernoctan en la Casa de Campo chapoteando en el lodo primordial de los condones, y donde, en nombre de la democracia, está prohibido fumar, beber y comer hamburguesas grandes. También está prohibido para los chavales patinar, pero ésta es una causa absolutamente perdida.