Francisco Javier Gómez Izquierdo
Se temía con sobradas razones en la primera vuelta por el futuro del Málaga. Se advirtió aquí y así se puso, pero con el añadido de que había talento en la plantilla. Mucho talento sin desbravar. Lorenzo Juarros, que viene a ser paisano de uno. De la tierra de Lara, Mambrillas, lleva la secretaría técnica y como no tiene permitido gastos, destituyó a Pellicer y promocionó a Juan Funes, un pulidor de diamantes en el Atlético Malagueño desde el 2020. Los jóvenes "boquerones", no sé si por sentirse como más amparados, se han soltado y alguno de ellos es ya objeto de deseo de clubes importantes. Es el caso de Larrubia, mi favorito, del que he hablado estas últimas temporadas con admiración a pesar de presentarse deslucido por su delgadez y una enjutez que le hacía desvalido. Ha cogido kilos y fuerza en la zurda y con ese pequeño suplemento se ha echado el equipo a la espalda y todos los beneplácitos de crítica y público no sólo de Málaga. Para servidor, es el jugador más en forma del Campeonato. Por encima de los cántabros Andrés Martín e Íñigo Vicente o el deportivista Yeremay. Larrubia con veinticuatro años es el veterano de la remesa canterana malacitana -siempre pródiga en talentos sobrados de técnica-. A su lado golea Chupete, que es cordobés del Séneca, y Adrián Niño, ambos con veintiuno. Rafa Rodríguez y Dani Lorenzo con veintidós junto a Izán Merino de diecinueve -ojito con este tragamillas- acompañan a otro veterano de veinticuatro, Dotor, éste canterano del Castilla y titular por su capacidad para frenar con las faltas adecuadas. Larrubia, el día de los muertos, a la media hora sacó su varita en Córdoba y nos marcó el 0-1. Tres puntos. Y Larrubia también a la media hora abrió el viernes el marcador en La Rosaleda contra el Burgos con un golazo propio de un superclase. Luego y a pesar de la mejoría aparente del Burgos, cayeron otros dos goles porque arriba la pólvora es de fiar. El caso es que desde que cayera eliminado en la copa en Talavera y tras empatar con el Zaragoza, el Málaga lleva seis triunfos seguidos, dieciocho puntos, y lo que es más llamativo, con un fútbol juvenil que se hace querer. El veterano es Alfonso, el portero, que lo fuera en Burgos y Miranda, y que en Málaga se ha convertido en mito. A David González el viernes, lo dejó turulato en un mano a mano que acabó como en el balonmano.
A Alfonso lo desplazó "el Churripi" en El Plantío y fue a parar primero a Miranda y luego a Málaga en el 23, para ser indiscutible. "El Churripi", Antonio Caro, calienta banquillo en Las Palmas porque el croata Horkas es un porterazo que ayer sin ir más lejos paró un penalti a Jacobo de los que suelen ser gol. El penalti siempre es fallo del lanzador a mi parecer, pero no apuntó mal Jacobo, la verdad. Hubiera sido el 1-3 a favor del Córdoba, en un partido con la valentía habitual de Iván Ania al que se sumó -y ahí está la clave- el acierto combinativo de sus jugadores en día dichoso. Me gustó mucho el Córdoba. Tanto que no acababa de creer lo que veía. La Segunda División sorprende cada jornada y si bien se nota la falta de calidad en muchos jugadores, la emoción y los ramalazos inesperados de guapura la hacen mucho más atractiva que la Primera. Lo malo es el VAR. El árbitro de raros apellidos, de Ena Wolf llevaba bien el partido hasta que el VAR -a mí no me quita nadie que el cuchitril los convierte en onanistas, unos más rijosos que otros- se inventó no sé qué, en un gol de Pedro Ortiz, el 1-3 que el árbitro, jugadores y todo el estadio de Gran Canaria habían visto gol. El 1-3 estuvo varios minutos puesto, hasta que el del VAR avisó de que la niña llevaba minifalda y podía verse su braguita si se agachaba. Pitó falta ¡¡¡¡¡ a favor del Córdoba!!!! y anuló el gol porque en el forcejeo, falta de Las Palmas, se aprecia que si se da continuidad a la jugada y se para la imagen -¡ojo! sólo si se para-, nuestro Percan roza los lazos de la bota del defensor. Nadie ve lo que el perverso, porque entonces todos seríamos perversos. Los locutores no saben cómo justificar las trapacerías del VAR, pero ahí siguen, pervirtiendo el conocimiento del aficionado. Por si los echan. El campeón es el que llaman Uzquiano. Acabé muy enfadado, porque luego Percan marcó otro gol saliendo del propio campo y el VAR ni se coscó. Se estaría ajustando la cremallera.

