jueves, 29 de enero de 2026

Cartas


Raquel Meller


Ignacio Ruiz Quintano

Abc


De las voces a los ecos. El liberalismo sindical -los liberados, ya saben-, con Gómez, el jefe del Nuevo Socialismo de Sotillos al frente, se quita la bata de médico para ponerse la blusa de amanuense. El cerco a Güemes entra en su segunda fase: la epistolar. Mandarle cartas hasta que se rinda. “¿Sabe usted que he de emplear unos cuarenta minutos diarios sólo en contestar las cartas de recomendación para el personal femenino?”, se quejaba, allá por los cincuenta, Pepín Fernández, el mago de Galerías Preciados. Gómez se parece más a Florito, el mayoral de Las Ventas, que a Pepín Fernández, pero también anda liado con las cartas. “Cuando recibas esta carta sin razón, Eufemia, / ya sabrás que entre nosotros todo terminó”, cantaba Pedro Infante. Eso, precisamente, es lo que a Gómez le gustaría decirle a Esperanza Aguirre, pero Gómez, que no ha salido del “Tu nombre me sabe a yerba” de Serrat, carece de la facilidad para la expresión de Pedro Infante. Sotillos, que de joven vendía libros en TV, le ha dicho que copie la “Carta sobre los ciegos, para uso de los que ven”, de Diderot, pero en la biblioteca de Parla no la encuentran, y a Gómez no le queda sino dejar la redacción, aunque sea con borrones, en manos de los liberados, quienes, de todas formas, mejor están así, redactando cartas, que haciendo el zángano con la cosa de tirarle de la americana a Güemes. ¿Quién sabe? Entre párrafo y párrafo, lo mismo alguna liberada descubre su otra vocación. A Raquel Meller la llamaron una vez para hacer de “Lola Triana”, pero ella lo que quería era hacer de Santa Teresa: “Estoy segura de que doy el tipo -le soltó a Pemán-. He leído su vida, sus cartas... Por cierto, llenas de faltas de ortografía. Me han dicho que cuando se despide en sus cartas: ‘indina sierva de Su Señoría’, quiere decir por humildad, ‘indigna’, sólo que entonces se decía sin ‘g’. Y bien que lo siento, porque la santa me sería más fácil de interpretar si, además de mística y santa, fuera, como yo, un poco ‘indina’.” En fin, que Gómez escriba cartas, y que Méndez y Fidalgo, que están tudescos, los tíos, corran a echarlas.