Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Suele repetirlo Curtis Yarvin: todo tiene que ver con el poder; todo tiene que tener un bando; todo el mundo sabe qué lado debe elegir (¡a un españolejo se la van a dar con queso!); elíjalo y será un colaborador; rechácelo y será un disidente.
–A veces el poder está bien, y a veces está mal. Siempre, y en todas partes, el poder define y es definido por lo que uno debe pensar, hacer y decir, si quiere prosperar. Ésta es la única forma segura de saber si es usted un disidente o un colaborador.
Asistimos (históricamente) a los coletazos del poder en el imperio elegido, cuya demencia tiene visos de no distinguir ya entre colaboradores y disidentes, ni siquiera en su propia casa. Es la degeneración que va de Wolfowitz a Miller. Pero sigue siendo el imperio elegido de Beveridge y Melville.
Beveridge (autor, ¡en 1903!, de “The Russian Advance”!): “Dios nos convirtió en organizadores del mundo, para que estableciéramos un sistema que barriera el caos existente. Nos dio el espíritu de progreso para que con él derrotásemos a las fuerzas de la reacción en toda la tierra (…) Si no existiera esta fuerza, el mundo caería de nuevo en la barbarie y la oscuridad de la noche. Y, de entre todos los pueblos de nuestra raza, Dios ha elegido al pueblo americano como su nación elegida que debe conducir al mundo a su redención”.
Melville: “Nosotros los americanos somos un pueblo peculiar, elegido, el Israel de nuestro tiempo”. Y lo desarrolla: “Durante bastante tiempo hemos sido escépticos en relación a nosotros mismos y hemos dudado acerca de si, de hecho, el mesías político había venido. Pero ha venido en ‘nosotros’, si es que damos cumplimiento a sus mandatos. Y recordemos que, con nosotros, por primera vez en la historia de la tierra el egoísmo nacional es la filantropía sin límites; ya que nosotros no podemos hacer un bien a América, si no es haciendo una ofrenda al mundo”.
Para completar el cuadro de la religión americana que inspira al Complejo Militar Industrial (CMI), William T. Cavanaugh rescata a Carlton Hayes (¡católico devoto!), que identificó a los santos de esa religión (los padres fundadores), sus santuarios (el Independence Hall), sus reliquias (la Campana de la Libertad), sus sagradas escrituras (la Declaración de Independencia, la Constitución), sus mártires (Lincoln), su inquisición (las directivas de las escuelas que refuerzan el patriotismo), su Navidad (el 4 de Julio) y su fiesta del Corpus Christi (el Día de la Bandera), objeto central del culto que Trump predica hoy (mañana, ya veremos) en los desiertos de Ciro el Grande.
–In God We Trust!
En 1785 el “pueblo escogido por Dios” eran, para Jefferson, “los granjeros”, hasta el punto de pedir que los talleres del capitalismo industrial se quedaran en Europa. Hoy, el “pueblo escogido por Dios” son los ceos del CMI pastoreados por "Iron Law", el bizarro esposo de Katie Miller, de soltera Katie Waldman. Laus Deo.
[Viernes, 16 de Enero]

