Ignacio Ruiz Quintano
Abc
Groenlandia era un himno del Rock-Ola que cantaban Tesa y los Zombies (“Y yo te buscaré en Groenlandia, en Perú en el Tibet”…) hasta que en esa tierra dinamarquesa se fijaron los Usa de Trump para sus cosas, así que, en un día D de estos, los “Rambos” de “Bertín” Hegseth (para quien lo de sacar a Maduro de la cama es “la Mejor Operación Militar de la Historia”, por encima, ya se supone, de la de sacar de la suya a Viriato) la ocuparán, y el gobierno de Dinamarca invocará el Artículo 5 de la Otan, y la Otan, que es los Usa, deberá acudir a repeler su propia agresión, porque, como se dice en estos casos, das los Sudetes en señal de buena fe y luego, ya se sabe, tiene que venir Churchill a beberse el agua de los floreros.
Dos justificaciones tienen los Usa para montar un “remake” de “Apocalypse Now” sobre Groenlandia: una, literaria, para consumo de los medios, es la liberación de la dictadura “inuit” sobre las liebres árticas; y la otra, jurídica, la ha resumido el asesor Miller, un Rubiales de Santa Mónica, al expresar que todo es suyo “porque somos una superpotencia”.
Miller no es Hamilton, y su doctrina se aparta un poco de la de los españoles cuando llegamos al Nuevo Mundo, según la “Suma de geografía” de Fernández de Enciso. Ante los caciques del río Sinú, que se pusieron tan farrucos como podrían ponerse los “inuit” de Groenlandia, los españoles tiraron de folio y leyeron “a viva voz” un “Requerimiento” redactado en Burgos por Palacios Rubios “para que nuestras conciencias queden descargadas” al abordar legalmente a los naturales de aquellas tierras. El “Requerimiento” informaba de la donación que el Papa había hecho de América a los españoles, y lo leía un escribano antes de cada batalla, espectáculo que provocó la ira del Padre Las Casas y la remolienda de Fernández de Oviedo, quien ante los indios del Darién dijo al capitán español: “Señor: paréceme que estos indios no quieren escuchar la teología de este requerimiento, ni vos tenéis quién se la dé a entender. Mande vuestra merced guardarlo, hasta que tengamos algún indio de estos en una jaula, para que despacio lo aprenda y el señor obispo se lo dé a entender”.
–Que en lo que se decía que no había sino un Dios –contestaron los caciques–, y que éste gobernaba el cielo y la tierra y que era Señor de todo, que les parecía bien y que así debía de ser; pero que en lo que decía que el Papa había hecho merced de aquella tierra al Rey de Castilla, dijeron que el Papa debiera estar borracho cuando lo hizo, pues daba lo que no era suyo, y que el rey que pedía y que tomaba tal merced debía ser algún loco, pues pedía lo que era de otros…
De esta escena tragicómica, monumento a la pasión española por el papel barba, surgió el mito del “bon sauvage” en la literatura francesa, luego revisitado por el venezolano Carlos Rangel en “Del buen salvaje al buen revolucionario: Mitos y realidades de América Latina”.
–Y yo te buscaré en Groenlandia… Etcétera.
[Viernes, 9 de Enero]

