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domingo, 24 de agosto de 2014

Una mirada a nuestro rival de la jornada

 Pinillos ya pudo con Momo

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Decía Caparrós tras el saco de goles en Barcelona a su Levante la primera jornada de la pasada temporada que eran los primeros en pasar por el dentista y que era partido que no contaba para su liga. Con esa mentalidad va el Chapi Ferrer al Bernabéu, pues cree con buen sentido que es más fácil perder ante el Real Madrid que contra el Barça teniendo en cuenta la tormenta futbolística que pueden generar los Cristiano, Bale, Kroos, James ó Di María en tres minutos. Bueno, Di María –mucho más futbolista que James- parece ser que no. El entrenador de Florentino no lo pone a pesar de seguir siendo futbolista del club.
    
La final de la Supercopa nos dice que Ancelotti no tiene muy claro cómo colocar sus estrellas para que brillen conforme a la potencia contratada y me parece que a los jugadores blancos les falta chispa, ganas y compromiso. Los centrales han pecado ante el Atleti de suficiencia y tanto Varane como Ramos -al final, el imprescindible va a ser Pepe- han perdido el sitio ante uno de esos delanteros centros que en otro tiempo nacían en Sestao. A Casillas se le ha agotado lo milagroso para quedar en un buen portero sin más y los laterales están cogiendo la forma.

     El lío del entrenador Ancelotti lo tiene en el centro del campo con los mejores centrocampistas del mundo. Khedira, todo un campeón, le pasa como a Di María y por no saber sacudirse las bendiciones de Mourinho le buscan equipo desesperadamente como si no se le debieran respetos. El arte de Modric, Alonso y Kroos supongo que deslumbrará, pero ante los estajanovistas del Cholo Simeone se le vieron defectos defensivos y muchos tropiezos al colocarse. Si yo fuera entrenador del Real Madrid no hubiera fichado a James, por muy elegante que parezca su estilismo técnico, porque en la plantilla estaban Di María e Isco, tácticamente aclimatados y nada inferiores en técnica, pero como los ojos de Don Florentino ven mucho mas allá del fútbol, habrá que acomodar al colombiano en el once y que el entrenador Ancelotti le enseñe básicos principios en las tareas de repliegue.

      Arriba, Cristiano anda tocado y Benzema en periodo melancólico. Queda Bale, un alazán inclasificable, pesadilla todas estas noches de un riojano de 21 años, Pinillos, que el año pasado por estas fechas no tenía sitio en el Rácing de Santander de 2ªB y fue cedido al Orense. Bale mete miedo. Mucho miedo. Luego, igual ni te enteras que ha jugado, pero cuando se da a ver, la verdad es que da gusto mirarlo.

     No sabemos si llevar talega o alforja para acarrear los goles de los terribles rematadores madrileños, pero al Córdoba le sobra entusiasmo -lo que parece faltarle al Madrid-, y al cordobesismo, ilusión, por lo que el lunes dos o tres mil gargantas blanquiverdes van dispuestas a enmudecer el coliseo capitalino. No es mala fecha y parece que los vamos a pillar bostezando.