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sábado, 23 de agosto de 2014

La vuelta del Córdoba

 Cruz Carrascosa, entre su cuñado Diego y el difunto Rivera,
 marcó el último gol del Córdoba en el Bernabéu
 “..le hice un lío a Benito”

Benegas, autor del primer gol del Burgos en 1ª ante el Córdoba

Francisco Javier Gómez Izquierdo

           El primer partido que ganó el Burgos en Primera División fue hace 42 años ante el Córdoba por 1-0. El gol lo marcó Benegas, un paraguayo de segundo apellido Jiménez, que nos cedió don Vicente Calderón junto al lateral Capón y otro paraguayo que se apellidaba Martínez por parte de madre y que llegó a triunfar en el Oviedo con el reconocido nombre de Jacquet. El   “timo de los paraguayos” -por facilitar aquel país apellidos españoles a los contrabandistas del fútbol-  fue muy practicado en la liga española y los aficionados aún recuerdan futbolistas extraordinarios como Diarte, Cos, Vilanova, Anzarda, Juárez, Adorno -el abuelo le había nacido en Celta de Vigo-, de los que se duda que fueran paragüayos y de los que es seguro no eran oriundos. Ramón Aguirre Suárez vino a Granada como paragüayo, cuando ya era conocido en Argentina, su país, como el carnicero de Tucumán. ¡Alto, dejemos de divagar que la intención es hablar del Córdoba!
        
La temporada 71/72 fue la primera del Burgos y la última temporada del Córdoba en 1ª hasta su regreso en este 2014 tras una afortunadísima liga que aún tiene impactados a los aficionados blanquiverdes. En junio ascendió el Córdoba con una plantilla tan modesta que dos meses antes del éxito rezábamos por huir del pozo de 2ªB, por lo que al vernos en 1ª comprendimos la necesidad de renovar la plantilla.

        El amo del Córdoba -¡cuánto me recuerda este hombre a Martínez Laredo!- es un tipo con suerte y ha encargado a sus agentes que busquen chicos jóvenes con proyección para mostrarlos en su escaparate y por ver rentabilidad al negocio, porque en realidad al amo del Córdoba ni le gusta el fútbol ni le gusta Córdoba, pero hemos de reconocer que ha sido él quien nos ha llevado a Primera, porque fue él quien contrató al Chapi Ferrer, entre otras cosas.

        El Córdoba debuta en el Bernabéu ante un público que no distinguirá ningún futbolista de los once -si acaso a Raúl Bravo, aquél pasota que subía con chanclas a los aviones- por lo que me permito una pequeña reseña del ahora mi equipo.
        
Creo que el portero titular será Juan Carlos porque no dio un solo sobresalto en el apoteósico fin de temporada a pesar de no rascar bola en sus equipos anteriores, Rayo y Hércules. Empezó de reserva ante Saizar, pero una larga lesión del vasco cumplidor, le aupó a la titularidad y lo mantendrá a no ser que le asome una naturaleza que no quisiéramos conocer. Imagino a Cristiano ante Gunino -le salva la uruguayez- y a Bale ante Pinillos -no era titular en 2ªB con el Rácing- y sólo se me ocurre que lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Los buenos seguidores saben de Íñigo López, un central riojano, que fue discreto en Granada y al que veo titular junto al joven Pantic, un serbio que vamos a formar para el Villarreal. Me da buena espina el centralito.
       
El amo del Córdoba ha traído un camerunés muy molestón para el puesto  de medio centro al que a veces acompañará el eterno López Garay o mi admirado Abel Gómez, motor ascensor de cuatro equipos a Primera: Murcia, Granada, Xerez y Córdoba, y al que, la verdad, veo ya mayor para impartir magisterio. Algún saque de falta dará que hablar a los que no le conocen. López Silva es amigo de hacer diabluras. Tiene clase, pero le falta físico y sobre todo constancia y aplicación. Le llega tarde la Primera, pero la culpa la ha tenido sólo el. Rossi, italiano de la Juve que estuvo en Pucela, me parece futbolista inteligente y le tengo mucha confianza enlazando por la derecha. El mediapunta Borja Gómez no ha triunfado en Madrid por indolente. Si el Chapi puede con él, habremos ganado un futbolista. Si no, seguirá peregrinando por Segunda absorto en sus lunas. Caballero está por explotar. Fino, técnico, sublime a veces... pero sin acabar de salir nunca de la enfermería, llega tras un año en blanco.

      Nuestra esperanza está en Fidel, un jugador de clase extraordinaria, al que Escribá le quitó la confianza no sabe uno el porqué... y en Fede Cartabia, el “messi” que fichó el Valencia y que ahora nos lo deja por si cuaja. También tiene clase, pero abusa de filigranas extravagantes en territorios que no comprometen ¿Y si nos sale como nos salió Juanito en Burgos? El amo del Córdoba dice que lo mejor que hemos traído es a Havenaar, un japonés, dicen goleador,  que no tiene apellido de serlo ni cara de parecerlo. El tío mide 1,94, que es altura inaceptable para un japonés de toda la vida. Xisco -¡¡si hubiera dado la mitad de lo que prometía!!- es el delantero centro reserva que suele irse por Navidad para hincharse a goles en el nuevo club.

       Estos son más o menos los jugadores del Córdoba, el más firme candidato al descenso junto al Éibar, de los que iremos contando las peripecias en una temporada en la que estamos preparados para sufrir.