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viernes, 22 de agosto de 2014

Tulsas



Ignacio Ruiz Quintano
Abc

    Volver a Tulsa como Benet a Región.

    Tulsa es un topónimo de Rosa Belmonte, que tiene bastante más gracia que Juan Benet.
    
Cuenta Belmonte que, hallándose Marujita Díaz a los pies de unos caballos desbocados en el Rocío, exclamó muy revistosa: “¡Tulsa, ciudad sin ley!”

    Y a los pies de tuiteros tan solípedos como los pencos rocieros se ha visto Belmonte por poner en solfa la política de tildes de los nuevos académicos con un titular de “La Verdad” de Murcia: “Para vivir ‘solo’ necesito una conexión a Internet”.

    –¡Tulsa, ciudad sin tildes! –replicó Belmonte.

    ¿Qué va a ser de Tulsa en la España federal que se nos echa encima?

    Los académicos vuelven a romper lanzas por la ortografía fonética, que es la que les suena, y avanzan, impasibles, hacia la libre y democrática transcripción del habla popular… “tal como suena”.

    Tampoco es la primera vez que sucede.

    –Íbamos ya –dice Pemán, director de la Academia destituido por el franquismo– hacia los cómodos y populares “setiembre”, “dino”, “eleto”, cuando nos obligaron cruelmente a decir “septiembre”, y “digno”, y “electo”, con grave quebranto para la belleza y para la laringe.
    
Y lo decía al hilo del proyecto de Estatuto para la Tulsa andaluza, en cuyo preámbulo se advertía: “Los andaluces no sostenemos pruritos idiomáticos o dialectales, que también pudiéramos mantener con sólo aplicar a la expresión ortográfica las peculiaridades fonéticas del habla meridional…”

    Todo lo contrario que en la Tulsa asturiana, donde se prohíbe fumar como si se estuviera echando de comer a las gallinas prosa faulkneriana de Benet: “Prohíbese fumar. El fumu ambiental del tabacu ye un riesgu pa la salú. Llei 28/2005, de 26 d'avientu (BOE de 27 d'avientu) Gobiernu del Principáu d’Asturies.”

    –La cosa (volvemos a Pemán) es fácil. En lugar de decir: “Pase al Delegado de Hacienda para que informe si hay consignación en presupuesto”, se dice: “Que paze ar de la tela pa que diga zi ezto pué zé”.
    
Qué tropa.