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martes, 26 de agosto de 2014

Elogios en un estreno con derrota



Cuatro amigos a las puertas del Bernabéu,
 entre Carlos Caballero -te esperamos, genio- y Luso.
 En provincias, los futbolistas son gente más normal


El chico antes del partido


Francisco Javier Gómez Izquierdo

No parece que el Córdoba perdiera ayer en el Bernabéu. La prensa local y el personal en general no ahorra felicitaciones y parabienes  a un equipo correoso y sacrificado, pero que un servidor tiene por bastante limitado. Sospecho que el Chapi Ferrer está más con mis sensaciones que con la euforia blanquiverde y por eso trabaja tanto las tácticas defensivas buscando una rentabilidad que pueda ser tangible a largo plazo. Es decir, que sume puntos.

       El Real Madrid no anda fino y no es cosa de entrar en detalles, pero la calidad de sus futbolistas es tan superior a la de los del Córdoba que hubiera sido blasfemia no llevarse los tres puntos en disputa. El Chapi puso a dos laterales zurdos -Crespo y Pinillos-  para parar a Bale y acertó. A Gunino de carcelero de Cristiano y también acertó. Al veterano López Garay -reserva en el Spórting de Gijón- vigilando a James y a López Silva, el “pajarito” -jugó en Segunda B con el Burgos-, estorbando a Kroos, y salió la cosa conforme lo previsto. En la segunda parte, aprovechando la somnolencia blanca, sacó a la palestra elementos ofensivos y a punto estuvo de amargar la noche a su colega Ancelotti. Ferrer es así. Plantea un partido en la primera parte y otro en la segunda, a mí me lo parece, y le sale bien la táctica. Lo que no puede prever es el acierto de un enemigo genial o el comprensible error de uno de sus peones con limitaciones técnicas evidentes. Creo que Ferrer es muy buen entrenador que tiene claro lo poco de que dispone, pero asume la responsabilidad de sacar el máximo rendimiento sin ir a llorar a los periodistas las carencias de su plantilla.

      Personalmente me da la impresión de que los futbolistas cordobeses nunca creyeron poder ganar el partido, asustados en escenario tan intimidatorio, pero si en el minuto 90 Rossi no pierde el balón del gol de Ronaldo, estoy por apostar que en el 92, Fidel o Fede Cartabia se la lían a Casillas, en una de esas pesadillas incomprensibles para el madridismo. En lo que sí ganamos fue en calidad de público. ¡Qué bonito se veía el tele con tanta camiseta blanquiverde ! Era un partido histórico y allá que fueron en día laborable más de sesenta autobuses a empujar a un equipo al que el periodismo ha empezado a dedicar elogios conmiserativos, de esos que tanto mosquean a un servidor.

       -Hubiera preferido puntos y no aplausos.
       
Cuánta razón tiene el Chapi...