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domingo, 27 de junio de 2010

Uruguay, primero en Cuartos

El "negro" Varela


Francisco Javier Gómez Izquierdo


Tengo leído hace muchos años, cuando mi memoria era esponjosa y de fiar, que en la final del 50, el "negro" Varela era el único que creía en un triunfo uruguayo ante el deslumbrante Brasil. En el vestuario, el llamado "Jefe Negro" repetía que a "estos japoneses los vamos a ganar". Los japoneses eran los brasileños, y es legendario el paseíllo que hizo con el balón bajo el brazo después de abroncar al linier de una banda y su intención de montarle la bulla al otro juez de línea, tras el 1-0 de Friaça. Su propósito era enfriar la euforia de 200.000 almas y a fe que lo consiguió. Luego, ya es sabido el resto. El 2-1 de Chiggia y... en el pitido final, un ensordecedor silencio: el maracanazo.

Danilo, jugador brasileño, intentó suicidarse como muchos compatriotas. Aquel partido es uno de los más célebres de la historia del fútbol.
Uruguay va camino de dar otro disgusto al pueblo brasileño. Diego Pérez, que tira a pelirrojo y juega en Mónaco, donde sólo viven ricos, puede pasar por el nuevo Obdulio Varela, que fuera limpiabotas, albañil y mulato. Obdulio en Uruguay es ya sinónimo de Jefe y ha sido cosa de ver lo que ha corrido, luchado, robado y empujado hace un rato el 15 charrúa. Diego Pérez ha tirado de los suyos tras el empate y con la ayuda de Luis Suárez, uno de los mejores novios del gol, se ha deshecho de la Corea futbolística de siempre: la del Sur. Los coreanos se parecen más a los japoneses que los brasileños. Pero eso es en el carné de identidad. No en las artes balompédicas.

En la balanza de lo malo, me ha parecido que la defensa de Tabárez ha bajado mucho el nivel de la liguilla. Los laterales no son muy de fiar, y Lugano, que había estado imperial hasta el día de México, ha tenido detalles de señor cansado. A Vitorino le falta casta, sin que a Godín le sobre...

De Luis Suárez se dijo en Salmonetes... que, si se quitaba la ansiedad, daría mucho que hablar. Es futbolista listo. Muy parecido a Villa.
Si Diego Pérez convence a sus compañeros de que el cansancio no pasa de ser imaginación de mediocres (así, en parla muy del Río de la Plata), Uruguay puede dar un susto a Brasil en semifinales. Pero, ay, los charrúas han perdido mucha frescura. O a mí me lo parece.