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domingo, 27 de junio de 2010

Tirando "cornás" no se llega a ningún sitio

José Ramón Márquez

Nos informan en los portales taurinos que El Cuvillo indulta a un toro con una sola entrada al caballo. Dios mío, ¿cómo sería de tonto ese toro? ¿De baba? ¿Del haba? ¿Del carajo? ¿De capirote? ¿De las narices? ¿De nacimiento? ¿De remate? ¿Del bolo? ¿Del culo? ¿Cómo poder conceptuar la bravura de ese Cuvillo merecedor de indulto en Algeciras (Al-Jazeerah, la isla o la península) en esta tarde de verano; de ese Lanudo del Cuvillo que mereció el indulto con una sola vara y una larga faena en la que puso sobre el ruedo las virtudes de su casa, toro tonto de baba, del haba, del carajo, de capirote, de las narices, de nacimiento de remate, del bolo, del culo, que cuando sane de sus heridas, si es que acaso se toman la molestia de curarle, lo llevarán a El Grullo, reserva de toros bobos e indultados, junto a Padre Idílico, el Señor de las Adelfas, para que explique a sus congéneres que hay que echar una mano en esto, que hay que colaborar, que de esa forma se retorna a la dehesa, que tirando cornás no se llega a ningún sitio, que hay que tener buena disposición y talante y ser dialogante.
¿Tendrá el valor el ganadero de poner a padrear a Lanudo o le hará la vasectomía?