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sábado, 27 de febrero de 2021

Todos al tren



Edgardo en Eloísa está debajo de un almendro

 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Soy lo que queda de un estado de excepción (la excepción, en España, siempre fue la normalidad) de un año cuyos dos últimos meses, por decisión de la Región Más Libre de España, he sido recluido en una esquina y condenado a vivir en un restaurante, magnífico, que te ofrece la ilusión de viajar en un tren indio.


    –Pues vive usted como un marajá. ¿De qué se queja?
    

Lejos de mí la funesta manía de pensar, como aconsejan en el pueblo del filósofo Ramoneda, pero la sensación de estar “excepcionalizado” (¡ilegalmente “excepcionalizado”!, aunque en España, donde la libertad pasa por “mariconada”, eso siempre haya dado lo mismo) no es la de marajá. En mi caso, esa sensación oscila entre verme de Kipling en “El hombre que pudo reinar” y verme de Edgardo en “Eloísa está debajo de un almendro” (Edgardo es un excéntrico exiliado en su cama, decorada como compartimento de la Renfe, que viaja en tren con la imaginación, el modo, por cierto, más sostenible de viajar, ahora que la estulticia estructural de España se ha echado en brazos de la sostenibilidad).
    

Por otro lado, el Estado (Leviatán no es un sinónimo, como creen los liberalios) se tambalea, y me temo que sus restos (mandos autonómicos y así) nos obliguen a marcarnos un satí, o inmolación de sus viudas, que somos nosotros. En la zozobra me acuerdo de Toniolo, el octogeneraio italiano condenado a vivir en perpetuo movimiento ferroviario: el Estado no le garantizaba techo, pero le proporcionaba un carné para ir en tren de balde. Para él, era un tren a ninguna parte:
   

 –Nunca me he parado a dormir en la estación, sino que viajo también de noche, bajo al final del recorrido y vuelvo a subir en otro tren que parte –dijo Toniolo a ABC.
    

El tren de Toniolo es la Agenda 2030, nuestra última estación como hombres libres (“Libres ¿para qué?”), una solución habitacional para el PP sin sede de Casado y un “proyecto de vida en común” (¡valiente ortegada!) para españoles que lo son porque no han podido ser otra cosa.

[Sábado, 20 de Febrero]