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lunes, 8 de febrero de 2021

Arévalo cortado

 

Hughes

Abc

Por fin una noticia que el gobierno no puede arruinar: Arévalo está saliendo con Malena Gracia.
 

Que Arévalo esté con Malena es como si el Coyote cogiera por fin al correcaminos, como si el calvo de Benny Hill alcanzara por fin a la enfermera. Es un logro suyo, sí, pero también un poco de todos y da esperanzas al colectivo. El que la sigue, la consigue.
 

En una gran entrevista en Lecturas, los dos han presentado su relación. Una bonita historia de amistad y amor maduro en la que Arévalo, que ya era un genio del humor, ha demostrado ir en vanguardia también en nuevas masculinidades.
 

Al terminar su primera noche juntos (“divinamente”), Arévalo se fue a dormir a otra habitación para no molestarla. “Por mis defectos, estaba un poco cortado”. Arévalo reconoce así su pudor, que es el de todos. No hace falta ser Arévalo, ni estar ante Malena. Todos somos Arévalo ante Malena, Arévalo cortado. Ante la mujer (la biológica y a veces hasta la de género) surge un pudor que el hombre, ser mayormente feo y hasta horrible, lleva como puede. Cuántos no llegan a la cama con la almohada encima como el kayakista se acerca al río con su piragua… Cuántos no corren a ponerse en seguida el esquijama…
Arévalo es tan caballeroso que luego se exilia en otro cuarto, como si yacer junto a ella fuera demasiado ¡Como aparcar un Seiscientos al lado de un Lamborghini!


Sucede otra cosa. Malena (lo explica en la entrevista) duerme con cinco mascotas. Algo cada vez más habitual. La mujer va acumulando perros y gatos que le acompañan a la cama como los dragones a la Khalessi.
 

Arévalo lo cuenta. Cuando “juegan a papás y mamás” hay cinco animales mirando. “¡Parece Disney!”. El hombre, ante ese nuevo público, ha de convertirse en rey de la selva, rugir como un león y recuperar su lugar en el reino animal sin pasarse tampoco, no se vaya a arrancar el waku-waku y a tener un disgusto. Luego, cuando la bestia recupera su dimensión humana, hacer como Arévalo, retirarse pudoroso llevándose las carnes de uno hasta el cuarto del niño (que no está porque le toca al padre).