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lunes, 1 de febrero de 2021

Orlando Luis Pardo Lazo: "Esta cuarentena se siente 1959 veces más libre que Cuba"


 
 


Lien Carrazana 

Diario de Cuba

[Mayo, 2020]

El escritor cubano Orlando Luis Pardo Lazo vive en San Luis, Missouri. "Estado donde es legal portar armas en público y, desde que empezó la cuarentena, ha habido un incremento brutal en la venta de armas: el pueblo uniformado, la guerra de todo el pueblo (mientras no hay papel sanitario ni en los centros espirituales: trumpismo sin toilet paper)", me dice con su ya habitual juego de palabras.

"El estado de Missouri ha pasado una orden de no salir de casa y de alejamiento social, excepto para cuestiones vitales. Pero, con esta medida excepcional y todo, esta cuarentena se siente 1959 veces más libre que Cuba
. Me siento feliz de estar en casa, dando clases de literatura y de ajedrez por internet. Y, sobre todo, esperando a mi primer hijo, a estas alturas de la historia, que es una hija", comenta Orlando Luis.

"Vivo rodeado de mujeres. Lo cual es la condición congénita de los misóginos, tal como la izquierda académica me ha catalogado, porque tienen miedo de los hombres blancos libres", dice el creador, que está pasando la cuarentena con su mujer embarazada, la escritora norteamericana Leonila Luisa Salinas, y su madre.

¿Cómo es un día tuyo de confinamiento?

"Me levanto a las 7:07 AM, después de mis puntuales pesadillas con Cuba. Entonces me doy una ducha democrática de agua termal y pienso con gozo místico: "no estoy en Cuba, no estoy en Cuba, no estoy en Cuba".

"Desde temprano trabajo en mi tesis de doctorado en Literatura Comparada, con la Washington University de Saint Louis. El tema es un análisis anacrónico sobre los peregrinos extranjeros que viajaron a Cuba para quedar encantados con la revolución castrista. Tal vez la titule: "El fascinante fascismo de Fidel".

"También doy clases por internet en varios cursos para estudiantes universitarios sobre Literatura, y doy clases de ajedrez para niños, de punta a punta de la gran unión americana, mientras espero a mi propia niña a finales de mayo: Luna Isabel, cuyo nombre forma parte de nuestro trauma de vivir en una isla macondiana diluida por las chealdades isabelinas de una descendiente directa de Salvador Allende. Ay, y pensar que el realismo mágico verdadero fue el que escribió Augusto Pinochet, cuyos libros (y son varios) encuentro mucho más interesantes que los de Gabriel García Márquez."

"Mi madre, medio quedada fuera de Cuba, prepara almuerzo para todos y, entonces, llega por fin la hora hesicástica del ceremonial de la siesta y esas cositas post-origenistas, incluido el consabido pavorreal que se aburre de luz en las tardes... O sigo tecleando, tecleando, tecleando, haciéndome inmortal a fuerza de letras. Habitando en las adyacencias del desexilio."

"Luego, más clases de literatura y ajedrez. Más tesis de turistas revolucionarios a Cuba. Más vacío virtual. A la hora violenta del atardecer, me cae cierto gorrión grosero: me extraño en Cuba, publicando como el niño estrella de DIARIO DE CUBA. Me extraño preso en Cuba: momento de gloria para los titulares en tiempo de totalitarismo. Me extraño muerto en la Isla y todos muy tristes pensando en la belleza de mi existencia efímera en medio de la barbarie a perpetuidad."

"En las noches, para colmo, compongo baladas como un tardío Mike Porcel de provincias (porque también Missouri es una provincia). Y también compongo diatribas políticas en clave de un rock cubano ucrónico, el rock libre que nunca existió de puertas adentro, ni siquiera en nuestro patio. He devenido cantautor. Oigo a Silvio. Amo a Santiaguito, el último cubano que vi vivo en Cuba. Y siento infinita lástima lingüística y veneración bucólica por una vida que no viví. La cuarentena del coronavirus es mi viaje a la Meca, mi purificación en el desierto: no me dejo tentar por el Mal, sino por lo Bello. Moriré como bueno, sin cara, lejos del sol."

¿Cómo es esperar una hija en medio de una pandemia?

Esperar una hija en medio de la plaga ha sido terrible, una prueba de fuego. Los hospitales de la alta medicina privada de Norteamérica son ahora campos de concentración de las UMAP: no dejan entrar ni salir sin meterte un termómetro en la boca y una encuesta de tipo G-2; todo el mundo es sospechoso, todo el mundo debe andar de lejos y con mordazabuco, sin acompañantes y sin visitas.

La panacea del castrismo y del consumismo han coincidido en el 2020 en las espículas chinescas del coronavirus. Estamos muy nerviosos, sí, pero somos muy virtuosos. Luna Isabel llegará en un clima de libertad y amor.

¿Qué es lo que extrañas de la vida antes del confinamiento?

Extraño ir al club de ajedrez de San Luis, que es el más grande del mundo y ostenta una foto del campeón mundial cubano José Raúl Capablanca, retrato en blanco y negro de nuestro Yarini de los trebejos y escaques que siempre me hace llorar. Soy un nacionalista emocional
.

Extraño los bares y la alegría de los encuentros esporádicos. Extraño enseñar en las aulas de una universidad privada y pensar: esto lo está haciendo el hijo proletario de María y Dionisio Manuel, el que salió tan tarde de Cuba, con la cabeza vaciada y el corazón envilecido.

Extraño volar en aviones, experiencia de la que siempre me arrepiento al despegar y siempre aterrizo más cerca de Dios. Extraño aprender a manejar en carros prestados. Y extraño una ruta 23 atestada de compatriotas al borde de una guerra civil, y en un asiento descubrir el rostro inefable del amor.

¿Qué es lo que más te gustaría hacer cuando todo esto pase?

Lo que más me gustaría hacer cuando todo esto pase creo que es sentarme en un contén del barrio. En EEUU, sentarse en un contén de un barrio es equivalente de ser un delincuente y no hay quien te quite a la patrulla de encima. Así que supongo que sea sentarme en el contén de un barrio quimérico: con todas las libertades individuales de EEUU y con todo el espíritu de comunidad de Cuba (algo que ya por desgracia se perdió, junto con la desaparición del país).

Además, cuando todo esto pase, me gustaría tocar a la gente por ahí, conocidos o desconocidos. Me encanta hablarles de cerquita. Husmear sus cuerpos y mentes. Y  esta plaga nos ha puesto contra un paredón solipsista
.

Para un cubano que escapa de Cuba, no poder viajar es la peor tortura. Ya quiero montarme en un avión y caer de cabeza en Corea del Sur, por ejemplo.

Hablando de viajar, 'viajemos' a Cuba, ¿cómo ves allí la situación?

Toda predicción sobre Cuba siempre implica el riesgo y el ridículo de quedarse corta. Se ha perdido precisamente la continuidad del castrismo. Queda ahora sólo la inercia de lo infame. Lo disciplinario indecente. Noto una desilusión atroz en la gente. Noto también una irreverencia que en cualquier momento se troca en criminal. Sobreviviendo en un chat. Tristes como carajo. Viendo cómo nos vamos muriendo por aquí y por allá, sin testigos, sin resonancias, sin memorialización. Cuba como un cenotafio. No puedo ser optimista ante la visión de la debacle, que es ecológica-espiritual.

¿Qué opinas de algunas teorías que apuntan a que si se aprieta mucho la soga en esta crisis económica y sanitaria podría haber un estallido social?

Apretar la soga para provocar un estallido social es cobardía criminal. Las transiciones sociales que parten de la muerte siempre generan sociedades igual de violentas y envilecidas: ésa es la base histórica de las revoluciones, ésa es la base constitutiva del castrismo. Las transiciones a la democracia son pacíficas o no son transiciones ni tampoco hacia la democracia. Si se quiere un estallido social para salir de la dictadura, entonces hay que hacerlo de verdad de manera militar, tanto de manera oculta como de cara al sol, pelear hasta la muerte o la libertad: hacer una guerra y no un genocidio.

No creo que el cubano medio sea un ser dispuesto a servirse a sí mismo como carne de cañón bajo los tanques de la tiranía. Estamos demasiado cerca de los EEUU, sabemos de sobra que una vida en la verdad y en la belleza, tal como los cubanos viven en EEUU, es posible.
Sólo tenemos que irnos. Sólo tenemos que irnos. Sólo tenemos que irnos. Hay que repetir esto como un mantra contra Marx.

Mi consejo de corazón es: dejad que los comunistas se queden con la geografía grosera de la Isla; ayudemos a los cubanos libres a radicarse en cualquier otra parte. Llevo años tratando de fundar un sionismo cubano. Fundar otra patria, en otro siglo, con otros hombres. Es la visión de un Israel cubano.

Pd. Después de concedida esta entrevista, la niña de Orlando Luis nació, este 16 de mayo.