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martes, 2 de febrero de 2021

Es un Santo


 

Ignacio Ruiz Quintano

Abc


    Vale, si Dios ha muerto, todo está permitido. Pero es que Dios, con Sleepy Joe, ha resucitado. Lo dice la cabecera del nuevo estilo norcoreano:


    –Biden es el comandante en jefe con mayor observancia religiosa en medio siglo –tuitea el NYT–. Un cristianismo diferente, más liberal, fundamenta su vida y sus políticas.
    

Por menos, don Juan Valera, autor de “Pepita Jiménez”, en su correspondencia con el Doctor Thebussem, a un compadre suyo de Cabra, cuna de la Calvo, porque tenía tres hijos con afición (“las dos de ellas monjas, y el varón, seminarista”), le decía “Polla Santa”, de muy fea traducción al inglés.
    

Todo viene de que, cuando le dijeron que era presidente, Biden musitó, como Araceli, la abuela de la vacuna, un “gracias a Dios”, dando a entender que los votos, como los panes y los peces, eran un milagro de Nuestro Señor.
    

Lo dice Monseñor Gómez, presidente de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos: “Trabajar con el presidente Biden será único, porque es nuestro primer presidente en sesenta años que profesa la fe católica”. El hecho de que “el comandante en jefe con mayor observancia religiosa” revoque la política de Trump para volver a acariciar con fondos federales la industria de Planned Parenthood no ha pasado desapercibido para monseñor (“no podemos permanecer en silencio con un millón de vidas por nacer a través del aborto”), pero se quedaría en “peccata minuta” ante el compromiso presidencial “con la prioridad del Evangelio para los pobres”.
    

La vacuna simboliza ciencia frente a superstición –cogita, en la berrea de fondo, Perico Sánchez.
    

Sólo los pueblos primitivos, como España, confunden religión, ciencia y política.
    

A Fauci, el Simón americano (más bajito, y por tanto, más malvado), le parece “escalofriante” el rechazo de Trump a la Ciencia (o sea, a Fauci), pero juzga “edificante” el abrazo de Biden a la Fe: “No hay nada que podamos hacer contra la pandemia”.
    

Estamos, pues, en las manos de Dios, y Biden es nuestro Santo.

[Martes, 26 de Enero]