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domingo, 5 de abril de 2015

Diez derrotas seguidas

 La Misericordia pasando por Lineros ante edificio en ruinas

Francisco Javier Gómez Izquierdo

Si hemos aprendido que la costumbre hace ley, ganar al Córdoba es ya derecho consuetudinario. Si César con sus legiones llegó y vio, Simeone se conformó con mirar a las criaturas que tenía delante y teniendo en cuenta las fechas presentes nos tuvo caridad y misericordia.

    A los cinco minutos, el ingenuo Zucculini, al que se le supone defensor en el centro de la batalla, con una falta de técnica absoluta, regaló un gol a Griezman para que el encuentro fuera completamente pacífico. Este chico, Zucculini, la verdad es que no alcanzo a imaginar cómo se metió a futbolista. Tras el 0-1, no hubo fútbol, ni ocasiones, ni siquiera faltas. Poco antes de terminar la primera parte, y en un saque de banda de Gámez, el inefable Zuccullini se olvidó de seguir a Saúl, absorto en el vuelo del balón, y 0-2.  Ghilas y Cartabia sesteaban en el banco plácidamente. El entrenador Moreno, ferroviario en excedencia, los sacó en el intermedio a que arreglaran el asunto, pero el asunto está ya resuelto y los dos lo saben. En la segunda parte al menos no salió Zucculini, y hasta Bebé, tan egoísta y cabezón como siempre, volvió a lanzar a la madera el misil que acostumbra cada jornada, pero no se engañen, el partido fué aburridísimo. El Atlético estuvo  piadoso y la falta de intensidad convirtió el encuentro en un soporífero ejercicio que olía a entrenamiento.

      El paso del Córdoba por Primera va a dejar anécdotas agradables y ganas de que volvamos. Todas las aficiones nos quieren, pero les aseguro que suena doloroso que en tu estadio, los rivales te canten ese “Córdoba es de Primera” con la alegría que les da la victoria. El Arcángel lo agradece y aplaude un cántico que parece alegre pero que no deja de ser un luctuoso miserere. Los indios atléticos llenaron de regocijo a los aficionados blanquiverdes cuando entonaron el “González es un vikingo”, después del “González vete ya” local de cada jornada. ¡Cómo me recuerda González a Martínez Laredo con su corte viviendo en el Landa a costa del Burgos! Al menos Martínez Laredo fichaba bien y en Primera competíamos.