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sábado, 30 de enero de 2010

¿QUIÉN VETA A PADILLA EN MADRID?

Juan José Padilla por Susana Vera para Reuters
Sanfermines, 12 de Julio de 2009



José Ramón Márquez


A Padilla lo crucificaron en Madrid un día de adolfos porque hizo un desplante a los brasas del 7, cuando aún quedaba 7, que le estaban protestando no sé qué. El tío hizo algo que no les gustó a esos, lo mismo que en otra ocasión hizo Fundi, y aquello fue el acabose. ¡Chulo!, ¡Chulo!, le gritaban en un ridículo espectáculo de confusión que a unos cuantos nos hizo disfrutar una barbaridad. Desde ese día no le hemos vuelto a ver en Madrid, y desde ese día decidí que simpatizaba un montón con un torero que ni para relojes, ni está hecho de piedras, ni atesora el arte ése que hace entornar los ojillos de las gentes, pero que tiene una historia cuyos capítulos se titulan Miura, José Escolar, Hubert Yonnet, Cebada Gago, Adolfo Martín o Charro de Llen... y no sigo, que me mareo.

Y como esas píldoras tan suaves se las ha tragado, además, en sitios tan cómodos como Bilbao, Madrid, Pamplona o Béziers, pues digo yo que este hombre tiene méritos bastantes como para ir por la vida con la chulería que le dé la gana, porque esas cartas de presentación que hemos dicho más arriba se las cuentas al pobre Cayetano y el tío se cree que le estás recitando la lista de los Reyes Godos, que no le suena nada de todo eso ni por asomo, y menos ganas tiene de que le suene.

Bien, pues este año el buenazo de Padilla va a volver a Sevilla, a Pamplona o a Bilbao, y dice que le haría ilusión venir a Madrid. Lo bueno es que con éste no hay problema en que si me pones o me quitas los Cuvis o si no me conviene lo que sea me los llevo a Málaga, que si no recuerdo mal, y ahora no lo voy a mirar, la última de Miura que se dio en Madrid la mató también el señor éste tan chulo hará ya unos cuatro o cinco años. O sea, que está listo para lo que le echen.

Y a falta de otra cosa, luego vendrán los listos de siempre a enfadarse diciendo que se lía mal para el paseo, que a ver qué idea tendrán muchos de esos de cómo se liaba el primer Dominguín, el que no era de Quismondo y lo mató un Miura en Barcelona. No es nada nuevo que, en la opinión de algunos diletantes, si un tío se fuma un puro entre juampedro y juampedro, eso es la señal de que es un gran artista, y si se lía como le da la gana antes de que le suelten los Miura, resulta que es un gran payaso. Vamos, que, como a Padilla le hacen tantas guerras por todos lados, yo voto porque venga a Madrid en San Isidro, y luego, cuando mate sus toros, hablaremos de cómo ha estado.
***
Una persona me contó que en una casa que posee Padilla en Sanlúcar tiene las cabezas de bastantes de los toros que ha matado a estoque y que esa visión es espeluznante, aún con la certeza de que los animales están muertos y disecados.

-O los tapas, o no me siento debajo de ellos a comer -le dijo un día su amigo Finito, el de Sabadell.